Hay una parte de mi

Nicolas y Gaston

Soy una contradicción andante. Quiero que me amen con ternura, pero me aterra que alguien se acerque demasiado. Digo que ya no espero nada de nadie, pero en el fondo, sigo esperando que alguien me demuestre que no todos vienen solo para irse. Digo "ya no importa", cuando la verdad es que importaba tanto que tuve que fingir que no. Y sí... no soy fácil de explicar. Porque siento demasiado, pienso demasiado, perdono demasiado... pero también me canso de ser el que siempre entiende a todos mientras nadie intenta entenderme. No soy perfecto. A veces soy el caos. A veces soy el silencio. A veces soy todo lo que no sé explicar. Pero también soy alguien que sigue intentando amar bien incluso después de haber sido amada mal tantas veces. Y quizás esa sea mi mayor contradicción: que aunque la vida me ha dado motivos para volverme frío... todavía hay algo en mí que se niega a dejar de sentir.

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