Sombra del Ser

Kamar Oruga

 

 

Quiero acostarme 

y desunirme de mí mismo, 

analizar y comprender 

el alma que no tengo,

escapar como última oportunidad 

de encuentro

y subir hacia la orilla de la libertad. 

 

Quería comprenderlo todo, abrazarlo todo, sufrirlo todo, desearlo todo, 

odiarlo todo, amarlo todo.

Vagar eternamente

en el desierto de mi ser, 

pero soy pequeño por fuera 

e infinitamente inmenso por dentro.

 

Quiero beber toda la fe 

y todos los sueños oscuros,

hasta saciar la sed irreal de mi alma. 

Sólo acostarme y soñar con la posibilidad de soñar todas las imposibilidades, 

todas las contradicciones, 

todas las paradojas,

todas las estrellas solitarias 

que brillan eternas mientras dormimos 

en el sueño de la vida, ese sueño roto. 

 

Estoy al pie de mi ventana

que alumbra al más allá de la noche,

ya no tengo intenciones de reproducir

infinitas copias mías,

seamos como al nacer

puros e inocentes

y aceptemos de la naturaleza

sus dones más animales y divinos,

la embriaguez viajera del cuerpo,

la calma tormentosa del pensamiento,

el lenguaje intraducible del corazón,

el misterio de los sueños.

 

Lo que ayer quería ya no quiero, 

mis deseos ya no quieren desear más,

el sueño de la infancia permanece oculto

esperando a ser eternamente descifrado,

niños envejecidos al final del camino,

eternos amantes de las estrellas,

fieles visitantes de las vidas nunca vividas. 

 

El mundo gira adentro de mi mente, 

siento girar mi vida alrededor del mundo,

extrañado y alejado 

del pasado y del futuro.

Siento no comprender mi propia vida,

atado quizás a la voluntad 

de un dios infantil que utiliza mi vida 

para su propio interés o diversión.

Siento no saber 

la naturaleza abstracta del tiempo

o el misticismo que habita en la realidad continua de todas las cosas. 

 

Fluimos la vida sin saber y sin querer,

atesorando milagros

y creyendo esperanzas imposibles,

verán otras almas 

el interior de nuestros miedos

y el puro cielo silencioso

ocultándose en el más allá,

perfecta es la vida en torno a la calma

como un dulce fragmento del sol,

vayamos al pie del abismo 

recogiendo flores de oro,

y amemos con melodía 

para olvidar a la muerte...

 

 

 



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