Auschwitz 2
(Esos ojos azules)
Aquella mañana amaneció fría en la barraca
como siempre aquel invierno sin reparo,
el cielo diáfano y celeste, de hielo y escarcha.
Tan celeste, como aquellos ojos observados
que soñó toda la noche, que ya no fue blanca
porque durmió en paz, una vez con descanso.
Un rumor de huestes despertó su sorpresa,
todo afuera era un frenesí y extraño caos.
No había vigilantes, ni prisioneros ni cadenas,
tampoco estaba el otro lado del alambrado
donde había visto aquellos ojos de gemas,
aquellos ojos de agua marina iluminados.
Otro ejército llegó y los había liberado.
Pero… ¿y los ojos azules de quién eran?
No podía perderlos, la vida le habían salvado.
¿O no existían más que en su cabeza?
¿Será que por la noche los habría soñado?
Pasó el tiempo y lejos de aquella tortura
del gueto donde prisionero había estado,
de aquel sufrimiento que la piel le puso dura
buscó su familia pero no encontró un rastro,
murieron de frío unos, otros por la hambruna.
Entonces recordó aquellos ojos azulados
que un día más le dieron su mirada pura
y lo envalentonaron para seguir luchando.
¿Existirían o sería su mente oscura
la que una fantasía le habría burlado?
No tenía un nombre, nada de referencia
no sabía donde empezar a buscarlos.
La vida le salvó, quería darle gracias.
Movería cielo y tierra, quería encontrarlos.
Fue donde a mujeres de guerra refugian,
donde se las podrían haber llevado.
No sabía su nombre, ni como se apellida
solo unos ojos azules debían guiarlo.
Le dijeron que a las Américas
tal vez podría haber emigrado.
Hasta allí se fue con alma en pena
a arrabales porteños, coventillos y barrios.
Pero nada, no había ojos que se parezcan
como aquellos azules detrás del alambrado.
Una Sobreviviente de Auschwitz, le dijeron,
vive en una provincia, en un campo.
Hasta allí fue con el corazón hambriento
caminó durante horas para lograrlo.
Cuando la puerta indicada le abrieron
había una mujer de cabellos dorados
de piel tibia, y labios frescos le sonrieron.
¿Eran sus ojos? El resto lo había olvidado,
(tenía piel lastimada, ojeras y sin cabello).
¿Eran sus ojos? Lo parecían en lo azulado.
¿Pero eran su ojos? ¿Eran realmente ellos?
No lo sabía. Creyó haberlos olvidado.
En ese momento la duda se rompió,
ella le sonrió con rostro iluminado.
-Sabía que vendrías…
Le dijo, y la nube negra retrocedió
con el poder de esos ojos aguados,
a los que se aferró ya sin duda, sin pudor,
sin miedo, con amor, en apretado abrazo.
Eran los ojos que un día más le dio.
Y la vida de miseria le habían salvado.
¿Qué fue luego de ellos dos?
No lo sé.
No eran mis abuelos
como esperaban de este relato.
Pero si sé,
que por recordar su historia de amor
vivirán para siempre salvados.
O Morirán mil veces en aquella prisión
si olvidamos aquel injusto holocausto.
Fin
Autor: Elhen Amorado
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Autor:
Elhen Amorado de Lahvida (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 11 de junio de 2026 a las 00:08
- Comentario del autor sobre el poema: Es la segunda entrega y descenlace de una historia verdadera hecha poesía. Triste. Pero histórica y real. Nunca más.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 30
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Rafael Escobar, Antonio Pais, Carlos Baldelomar, Salvador Santoyo Sánchez, Mauro Enrique Lopez Z., Noa Subin, Salva45, Éusoj Nidlaj, Mª Pilar Luna Calvo, Yolanda Barry, El desalmado, Llaneza, Emilia🦋, JAGC, Karen García Zambrano, Javier Julián Enríquez, Nelly Cevallos - Liora, LOURDES TARRATS, Gonzalo Márquez Pedregal, Pedro Novoa Pavon Novoa, Sheilo Sanz

Offline)
Comentarios8
Imposible perdérmelo.
Me imaginaba que era una historia real, pero son historias tan completamente increíbles, que tuve mis dudas.
Dentro de todo lo traumático del "antes", por lo menos el final es "feliz".
Gracias por ambas publicaciones.
Fraterno saludo y un muy cálido abrazo.
Gracias María por tus palabras. Me alegro que te hayan gustado los dos poemas. Es una historia muy emotiva. Aquí en Argentina tenemos un licenciado en Psicoanálisis llamado Gabriel Rolón, tal vez lo conozcas, que es escritor también y escribió un libro llamado "La felicidad"; ahí cuenta esta historia. Luego a mí se me ocurrió poetizarlo. Te mando un abrazo grande poetisa amiga!! Nos seguimos leyendo!!!
Gracias por hacerlo. Abrazote.
No me lo esperaba en lo absoluto. Belleza de poema narrativo, querido amigo poeta. Saludos cordiales y un abrazo.
Gracias amigo querido!! Es un placer saber que es de tu agrado. Abrazo grande de poeta a poeta!!
😄✊
Un acontecimiento para jamás olvidar que un poema como el tuyo lo hace sentir y nom perder memoria de la historia que lástima.
Me gustó mucho pasar por tus letras mi estimado Gabriel .
Gracias Karen por tu comentario. Me alegro que te haya gustado. Sí, lamentablemente es una mancha enorme en la historia de la humanidad que no debemos olvidar para que no se repita "nuca más". La historia de estos dos personajes que encontraron la felicidad en un acontecimiento tan cruel es verdadera, por eso me pareció bueno contarla y hacerla poema. Abrazo grande!!
Superviviente de Auschwitz dedica su vida a encontrar a la mujer de unos ojos azules cuya mirada le dio fuerzas para seguir viviendo. Tras una larga búsqueda, la encuentra y ambos se reconocen en un abrazo. Su historia recuerda que el amor y la memoria son una forma de vencer al horror del Holocausto...
aquí mis aplausos.
Gracias amigo Jesús! Es también una forma de encontrar la felicidad en medio de tanto horror. Abrazo desde San Francisco, Argentina.
Elhen,
Elegiste una puerta muy singular para acercarte a un acontecimiento inmenso: no la del horror en sí mismo, sino la de una memoria íntima que sobrevive gracias a unos ojos. Esa decisión desplaza el centro del relato hacia la esperanza y convierte un detalle aparentemente pequeño en el hilo que sostiene toda la historia.
También encuentro valioso que el cierre recuerde que la memoria no pertenece únicamente a quienes vivieron la tragedia, sino también a quienes la seguimos nombrando para impedir que el olvido termine su trabajo.
Gracias por compartir este poema.
Un cordial saludo.
— LIORA
Gracias LIORA. Es tal cual lo analizas. Cuando el personaje ya estaba entregado porque no soportaba nada más, alzó su vista y se enderezó para que el guardián nazi le pegara un tiro y acabara con esa crueldad pero se encuentra con esos ojos que le dieron un día más de vida. Al día siguiente todo cambió y lo salvó. Es increíble como hasta en los hechos más crueles se puede encontrar la esperanza y la felicidad. Y sí, si olvidamos morirán mil veces; si no olvidamos no morirán jamás. Gracias por tus palabras. Abrazo desde San Francisco, Argentina.
(Pos data: este poema es la segunda parte de la historia, en "Auschwitz", comienza todo, para leerla completa.
Amigo,
Regresaré mañana para dejarte un comentario digno.
Desde mi isla, un abrazo, porque:
POETAS SOMOS…
Gracias Lourdes! Lo aguardo ansioso. Tus palabras inspiran. Saludos desde San Francisco, Argentina.
Amigo,
Aquí regreso para continuar el comentario que te debía, ahora sobre este segundo poema.
Si en el primero nos llevaste al borde del abismo, en este segundo nos conduces a la otra orilla: la del sobreviviente que intenta reconstruirse con los fragmentos que quedaron. Lo conmovedor es que no idealizas la libertad; la presentas como lo que realmente fue para tantos: un desconcierto, un vacío, una pregunta sin respuesta. La liberación no borra el horror, solo abre un espacio donde la memoria empieza a doler de otra manera.
La búsqueda de esos ojos azules —que en el primer poema eran un ancla para no morir— aquí se convierte en una brújula para seguir viviendo. Me impresionó cómo manejas la duda: ¿fueron reales?, ¿fueron un sueño?, ¿fueron un mecanismo de supervivencia? Esa ambigüedad es profundamente humana. Y aun así, el protagonista se aferra a la posibilidad de que hayan existido, porque agradecer también es una forma de sanar.
El recorrido por América, los arrabales, los refugios, los nombres perdidos… todo eso construye una geografía emocional del exilio. No es solo un viaje físico: es el intento desesperado de encontrar un rostro que le devuelva sentido al mundo.
Y cuando finalmente la encuentra —o cree encontrarla— no importa si la memoria ha borrado detalles. Lo esencial permanece: la mirada. Esa mirada que en el primer poema lo sostuvo en el límite, aquí lo rescata de la sombra que aún lo perseguía. El “Sabía que vendrías” es un cierre luminoso, casi sagrado, que rompe la duda y devuelve humanidad a dos vidas quebradas.
Tu final es impecable: recordar es salvar. Olvidar es repetir la muerte. Y lo dices sin grandilocuencia, sin moralina, con la sobriedad de quien entiende que la memoria es un deber, no un adorno.
Desde mi isla, un abrazo bien merecedor, porque:
POETAS SOMOS…
La verdad, Lourdes? Me dejaste sin palabras. La palabra es lo que me mueve, pero tu comentario me hizo herizar la piel.
Primero porque, que una amiga de este espacio con tu intelecto se tome el tiempo de escribirme todo esto, es el regalo que tal vez siempre esperé de mi larga vida como poeta. Una vez competí por un viaje a Italia con poesías y lo gané, pero cuando todos me decían que me preparara para viajar, yo les decía que lo que más me importaba era que alguien me leyera, alguien externo a mi grupo íntimo a los que yo casi obligaba a que lo hicieran. Por eso valoro tu amable lectura y tu épico comentario, porque para mí eso es lo que es: "épico".
Segundo: porque lo que quería transmitir al escribir este poema era justamente ese mensaje, ese que describiste al pie de la letra con tanta precisión. Por eso hoy, voy a dormir tranquilo, porque lo logré.
Nunca supe si mis letras llegaban a la sensibilidad de alguien, hoy lo sé gracias a ti. Y lo digo con total humildad.
Te agradezco una vez más tu visión y la no omisión de hacérmelo saber, porque mañana cuando escriba otro poema lo voy a poder hacer con la confianza de alguien que sabe que le está llegando a otro alguien; porque me lo hiciste saber.
He recibido varios comentarios y de todos estoy muy agradecido porque quiere decir que la gente lee lo que escribo, pero la precisión de tu interpretación sin escatimar en palabras me hace sentir la completud que siempre busqué en los mensajes que quise transmitir a través de mis poemas.
Agradecidísimo por tu lectura Lourdes, tu tiempo y tu interpretación. Mil, mil, mil gracias!!
Saludos desde San Francisco, Argentina.
POETAS SOMOS...
Linda historia, y así, es el impacto del amor, ese instante donde el alma reconoce una conexión especial.
Me gustó leerte.
Saludos estimado poeta 🌹🙋♀️💙
Gracias amiga Sheilo! Es un placer llegar a tí con mis letras y conocer de tu agrado. Gracias por leer y comentar. Te envío un abrazo muy grande desde San Francisco, Argentina.
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