Super Héroes

Romanticologo

Había un niño que corría tras destellos

de un mundo que inventaba mientras otros duermen

con la mente más ancha que la casa

y un abuelo que sabía cómo prenderle luces

 

Ese hombre robusto, de canas y baúl de tiempo

sentaba al nieto en sus piernas como quien presta un trono

y le contaba que la vida es una fábula

que él mismo se inventaba un poco para hacerla menos dura

 

El niño escuchaba quieto, analizando cada pausa

pintando en su cabeza súper héroes sin capa

y el abuelo era el protagonista, siempre el bueno

siempre el que gana aunque en el recuerdo haya espinas

 

 

Y es que el viejo le enseñó que la verdad se puede adornar

que la memoria es un espejo que se puede maquillar

que lo importante no es el dato, es la emoción

y que un cuento bien contado dura más que una oblación

 

El niño creció sabiendo que los héroes tienen canas

que se cansan, que se sientan, que se van una mañana

pero el legado no se acuesta, no se apaga, no se muere

porque un día el nieto hablará y el abuelo volverá a querer

 

 

Pasaron los años, el niño tiene arrugas en el alma

y el hombre de las canas ahora es tiempo con pijama

ya no hay piernas donde sentarse, solo una cama que agoniza

y el nieto sigue ahí, impetuoso, oyendo historias de ceniza

 

Porque el abuelo aún narra aunque le falte el aire

aferrado a cada sílaba como quien se aferra al valle

y el nieto ya no pregunta, solo escucha y se estremece

sabe que está despidiendo al único héroe que no miente

 

 

Porque el viejo le enseñó que la verdad se puede adornar

que la memoria es un espejo que se puede maquillar

que lo importante no es el dato, es la emoción

y que un cuento bien contado dura más que una oblación

 

El niño creció sabiendo que los héroes tienen canas

que se cansan, que se sientan, que se van una mañana

pero el legado no se acuesta, no se apaga, no se muere

porque un día el nieto hablará y el abuelo volverá a querer

 

 

El destino cerró la puerta.

No hubo llave que girara al revés.

El anciano se fue con su baúl de fábulas

y el nieto se quedó con las manos vacías

pero la boca llena de preguntas que ya tienen respuesta.

 

Llora, claro que llora.

No es de piedra.

Pero entre lágrima y lágrima

se da cuenta de algo:

 

Él ahora es el que tiene piernas

él ahora es el que tiene canas que van llegando

y allá, en algún rincón, hay un niño que lo mira

esperando que le invente un mundo.

 

 

Porque el abuelo le enseñó que la verdad se puede adornar

y ahora el nieto es el espejo que se va a multiplicar

lo importante no es el duelo, es la continuación

y un cuento bien heredado es la mejor oración

 

El niño que fue, hoy es hombre y va a contar

que los héroes no se mueren, solo cambian de lugar

que el legado no se acuesta, no se apaga, no se acaba

porque mientras haya un niño, el abuelo será la fábula

 

 

Y cuando el nuevo niño pregunte: "¿y el abuelo dónde está?"

él dirá: "cierra los ojos, que te voy a contar…"

y el viejo volverá a sentarse

en las piernas de su nieto.

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