EL ESCUDO
Se fue la tarde por la ventana,
se fue la voz de aquel hogar.
Y en un rincón quedó la espera,
sin saber cuándo volverás.
Hay caminos que se dividen,
sin razón para el corazón.
Y hay estrellas que siguen brillando,
aunque las cubra una nube gris.
No pude detener el tiempo,
ni cambiar lo que sucedió,
pero guardé cada recuerdo
como un tesoro del corazón.
Muchas noches miré el cielo,
preguntando dónde estarás,
imaginando tu sonrisa
y el momento de regresar.
Porque un hijo es para quererlo,
no para causar más dolor,
no para cargar las heridas
que deja una relación.
Un hijo merece los brazos
de quien le entrega amor,
sin cadenas ni resentimientos,
sin miedo en su corazón.
Y si algún día lees mi historia,
quiero que sepas la verdad,
que nunca dejé de buscarte,
ni de soñar con tu amistad.
Porque un hijo es para quererlo,
para cuidarlo y verlo crecer,
y aunque los caminos cambien,
siempre te voy a proteger.
Porque la sangre tiene memoria,
porque el amor sabe esperar,
y ningún muro construido
puede para siempre separar.
Antonio Cuervo / Fernando Albel
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Autor:
antonio cuervo (
Offline) - Publicado: 10 de junio de 2026 a las 12:33
- Comentario del autor sobre el poema: ‘El Escudo’ muestra una realidad dolorosa: cuando un hijo es utilizado como escudo en conflictos entre adultos, termina cargando emociones y heridas que no le corresponden. El amor verdadero no manipula ni controla; protege, guía y busca el bienestar del niño por encima de las diferencias. Esta mini-Historia de Amor recuerda que ningún conflicto debería privar a un hijo del cariño, la presencia y el afecto de quienes lo aman sinceramente.”
- Categoría: familia
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Jaime Correa, Salvador Santoyo Sánchez, Una voz, El desalmado, Augusto Fleid, Poesía Herética

Offline)
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