Me miré entre surcos de barro
Donde el rocío silencia,
Y ahí, aprendí a andar,
Caminando escarchas y vendavales
Permanecí sollozando al alba,
Y cuando quería huir
En los brazos de la lluvia me traía de vuelta.
Navegué bajo los designios del destino,
Precoz en la arena,
Forjado en las memorias vividas,
En los secretos de un pétalo caído,
Sollozé bajo la lluvia, solo,
Amargo de tristezas,
Y el campo,
Me enseñó a caminar en barro
Bajo la mirada de los sauces,
Y el trino de las aves
Resonó en el rocío de la mañana.
Sollozé el corazón abandonado
Descarnado de melodías,
Desprovisto de lágrimas
Cuando encontré a la luna desnuda,
Cegué mis ojos ante la tormenta
Y tapié mis oídos ante los truenos.
Sollozé a sus raíces,
Admiré sus surcos y matices,
Impregné su aroma en mi alma
Como un secreto que arde sin ser revelado.
Y de tanto llorar
Me nació un lamento moribundo,
Agua de mi manantial,
Precoz en la arena,
Ella sollozaba con él en brazos,
Era la mañana que traía el fulgor.
Sollozé en silencio,
La muerte calló,
Y la encontré bajo el sauce,
Sollozando melodías al oído
Al silencio del rocío.
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Autor:
Ignacio Velásquez (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 10 de junio de 2026 a las 10:59
- Categoría: Triste
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: jan Janito, Antonio Pais, Sebas 1987, Daniel Omar Cignacco, Osler Detourniel

Offline)
Comentarios1
te invito a mi poema fusionado
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