Mi padre murió un día en que yo creía
Que el mundo era bueno
Todo parecía el paraíso de la creencia
Los árboles sonreían, los pájaros cantaban
La tierra suspiraba sus ansias
Sus frutos de la esperanza.
Murió el día en que la vida era adolescente
Cuando el amor se enciende sin saber porque
Las ganas de vivir eran infinitas
La familia reía
Acostumbraba su afecto a no llorar.
Has tomado mi mano para caminar juntos
Las calles de la tierra y la lluvia
Y volver a la plaza de los encuentros
Al mismo rectángulo donde el espacio no tiene tiempo
Desde ahí nuestros ojos miran las montañas desafíos
Eternamente claras para asumir los retos.
Semilla, raíz, tronco del eterno eco que resuena
Levántate todos los días con la gratitud de estar vivo
Agradece todo lo respirado
Mira el firmamento y se humilde
No tengas miedo de soltar tus alas al viento
Navegar los océanos
Recorrer todos los caminos de tu destino
No lamentes tu dolor
No mezquines tu alegría.
Siempre juntos desde el nacimiento hasta la muerte
Mas allá de lo concebido y vivido.
Hoy en la lejanía de una tierra nueva
El sol se asoma contigo
Para darme la existencia
Soy una hoja de tu cariño
Libre como la brisa
Sintiéndote en cada rato mío.
EH
-
Autor:
ENRIQUE HORNA (
Offline) - Publicado: 9 de junio de 2026 a las 17:33
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.