EL SELLO DE LA VIDA

Luis Rayo

 

Una banca fría y un esperar inútil,

donde las horas sudorosas corren en mi contra.

La marea del tiempo ahoga esta paciencia

en una celda invisible que me atormenta.

 

Esperar: sello de la vida sin salida.

El viento surge como un libertador,

pero no disuelve el metal que me encadena.  

 

Cargo este yugo desde el nacimiento.

¿Podré deshacerme del hierro de la espera?

Esa sombra que aprieta desde la cuna

y camina conmigo hacia el día de los adioses.

 

 



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