Entre ríos de placer invisible
se halla la tormenta de mis estrellas,
el verso de soledad imposible
que escapa como puede de las mareas.
Apenas llora el testigo de una sombra
si al final del camino se hace más fuerte,
cuando el aliento de mi alma atesora
las horas y los recuerdos que enaltece.
No es momento de culpar a nadie
en plena confesión de días sin Dios,
sólo de sentirme libre
para poder acariciar el amor.
¿Es el amor una forma de vida,
acaso un invento o una oración?
un querer sin ser correspondida,
una palabra, una canción…
Mi juventud al fin habla
de aquello que le pertenece,
es el camino de quien no calla
y el bosque que ya florece.
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Autor:
cblanco53 (
Offline) - Publicado: 8 de junio de 2026 a las 12:16
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, El desalmado, Poesía Herética, Osler Detourniel, El Hombre de la Rosa, Javier Julián Enríquez, India De La Puente, Sheilo Sanz, Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez, alicia perez hernandez

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