Es cierto,
te amé como se ama aquello
que se cree eterno.
Con la ingenua certeza
de quien jamás imagina
que un día el amor pueda terminar.
Nunca pensé
que llegaría el momento
en que nuestros caminos se separarían,
ni que aquello que despertaste en mí
quedaría convertido en recuerdo.
Guardé tu nombre
en el rincón más oculto de mi alma.
Allí donde habitan
las historias que marcaron la vida,
los sueños que no se cumplieron
y los amores que jamás se olvidan.
Pasaron los años.
Veinte inviernos desfilaron silenciosos
sobre mi historia.
Y el sentimiento que creí muerto,
aquel que imaginé vencido por el tiempo,
permaneció dormido,
esperando pacientemente
su oportunidad de volver.
Entonces ocurrió.
Bastó un instante.
Un reencuentro.
Una mirada.
Y todo aquello que había permanecido enterrado
despertó de golpe.
La llama que juré extinguida
volvió a encenderse dentro de mi pecho.
Ardió mi alma
como una hoguera imposible de apagar,
una de esas llamas antiguas
que ni toda el agua del mar
lograría extinguir.
El pasado regresó con manos firmes.
Me tomó sin permiso
y me llevó de vuelta
a aquellos días donde la felicidad
parecía no tener final.
No pude reaccionar.
Unos brazos conocidos me envolvieron
como si el tiempo hubiera decidido detenerse.
Como si veinte años
hubieran sido apenas un suspiro.
Entonces reconocí tu perfume.
Y por un instante,
sentí que había regresado a casa.
Una lágrima descendió lentamente
por mi mejilla,
recordándome una verdad
que había intentado olvidar:
el pasado nunca muere del todo.
Solo aprende a esconderse
en los rincones más profundos del alma,
esperando el momento exacto
para volver a la vida.
Desde aquel día,
mi corazón regresa una y otra vez
a la memoria de ese encuentro.
Porque fue allí,
en medio de los años perdidos,
donde comprendí
que algunas personas jamás abandonan nuestra historia.
Y que existen amores
tan profundamente escritos en el alma
que ni el tiempo,
ni la distancia,
ni una vida entera,
consiguen borrarlos.
Aquel día volví a encontrarte.
Y junto a ti,
también volví a encontrar
la parte de mí
que había olvidado lo que significaba
sentirse verdaderamente viva.
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Autor:
Poemas De Una Mente Joven. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 7 de junio de 2026 a las 17:07
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez, Antonio Pais

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