La sombra de la vida

Leoness

El instante se quedó dormido boca abajo, mientras,

flotan los hielos como icebergs de ceniza

en el vaso donde el tiempo, lentamente, se liquida.

Las sombrillas, como medusas varadas en el asfalto,

saludan a los transeúntes que caminan con pasos de viento,

cargando maletas llenas de trenes que ya han partido.

Pasan los rostros, geometría de un mapa borroso,

pasan los gatos con ojos de bombilla apagada,

pasa la prisa, ese insecto que no sabe volar.

Y en medio de la marea de asfalto y de ruido,

la vida me mira desde la esquina del ojo.

Lleva un sombrero de nubes y zapatos de espejo,

me ve quieto, estancado en este arrecife de madera,

con las manos vacías de urgencias y colmadas de nada.

No hay veneno en su pupila de horizonte,

ni el látigo del reproche que suele traer el alba.

La Vida me mira descansar y, por una tarde, no me envidia,

baja las armas, se sienta en la silla de al lado

y se bebe, en silencio, mi propia sombra.

  • Autor: Leoness (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 7 de junio de 2026 a las 09:07
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 6
  • Usuarios favoritos de este poema: WandaAngel


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