Lleva el Samhain
En la mirada,
Anda con su sonrisa
De calabaza
Mal cortada,
A donde quiera
Que vaya
La rodea
Un domo protector,
La cubre el velo
Del supremo amor,
Y así va
Donde quiera,
Aunque esté
A la deriva.
Tiene una filantropía
Esquiva,
Nunca hubo
Otra alternativa,
Ama a todos
Desde lejos.
Se escapa del mundo
Cual estrella fugaz,
Al punto que no sepas
Si la viste, la soñaste
O la invocaste.
Emerge desde otros planos
En base a tus pedidos,
Ya sea la lista de ítems
De tu amor ideal
O tu eterno rival,
Un llamado ancestral
Que se escribe
En tus latidos.
Conocerla es abrir
Una caja de Pandora,
Romper un cristal,
Dar un salto
Al precipicio,
O iniciar
Una búsqueda del tesoro.
En ella encontrarás
Cromo, platino y oro
Si no te guías
Por su cara.
Puede agraciarte
Con solo pensarte,
Herirte sin tocarte,
Quitarte el sortilegio
En un instante.
Hacer del Sol para ti
La estrella más distante
O el astro anaranjado
Más brillante.
Devora sus sombras
Para que nunca
Estés a oscuras.
Toca tus espantos
Y planta flores en ellos.
Toca tus puntos fuertes
Y pone grietas en ellos.
Se pierden a si mismos
Dando vueltas
En su círculo,
Como un péndulo
Radiéstesico,
En búsqueda
De magnetismo.
Cuando te observa
Lo hace sin secretos,
Atraviesa tu plasma
Desde lo oscuro
Hasta los destellos.
Usarás sus dedos
Como tijeras
Cortando los miedos,
Cruzarás anillos de fuego
En sus manos.
La extinguirán
Como a los unicornios
Para luego decir
Que nunca existió.
La esconderán
Como a un ave
En secreto
Para atesorar
Su canto.
Sin embargo
Ella nació
Con el propósito
Del brillo de los astros,
Por eso no habita
Cual espejo de las aguas
Para reflejar
El destello de otros.
Vive impulsada
Por fuerzas imperceptibles
Y es enredada
Por hilos invisibles.
Se pinta de violeta,
En el núcleo
De su alma
Y tiene el volar
Por meta.
Flota en beatitud,
Se engendra a si misma
En una burbuja interna,
En una esfera utópica,
Y el saco vitelino
Estaba formado
De sus sueños.
Y que son los sueños;
La ouija donde
Los muertos
Contactan a los vivos.
Donde nos avisan
Que nuestras costillas,
Como arpas
De la parca,
Tocarán canciones
Que no escuchemos.
Juntos estaremos
Hasta que nuestros huesos
Sean polvo de sueños,
Sean besos invisibles,
Sean rezos en el viento,
Sean átomos unidos.
Hasta que la muerte
Nos reuna.
Cada sacra palabra
Tiene la magia ensimismada
En la punta de la lengua,
Como una flecha
Hace tiempo ya lanzada.
Como toda poeta
Vivirá enamorada
Ya no de personas
Sino del amor mismo,
Para crear un oasis
Desde un abismo,
Para poder hallarlo
En todas las caras,
Y poner su nombre
En todas las lápidas.
Todas las palabras escritas
Están muertas,
Hasta que alguien las recita
Y así se resucitan.
No todos los conjuros
Son poemas
Pero todos los poemas
Son conjuros.
Los artistas anhelan
Que sus obras
Cobren vida,
Los escritores son
Nigromantes de las letras,
Poesía es revivir
Lo que se poseía.
Marchitar
Es ver
El nacimiento de un fin.
Al fin,
Nacer
Es marchitarse.
Quiere florecer
En una eterna primavera,
Es tiempo
De morir y renacer.
Ella es joven
Sin embargo
Fue arrebatada
De la joya
De la vida,
Levita
En parsimonia
Como llama
Dormida,
Da su cabalgata
Fantasma
Desvanecida,
Va triste
Como un viento
Que ya
No clama
Venganza.
En compañía de nadie,
Dos copas se vacían
Una, ilusoria.
Es el alma
De su fiesta imaginaria.
En compañía de nadie,
Dos manos se entrelazan
Una, fantasma.
Es el pésame
De su poético velorio.
Es la electricidad,
No puede ser electrocutada.
Es la influencia,
No puede ser influenciada.
Es el pecado,
No puede pecar.
No puede ser exorcisada,
Ella es el diablo.
Es el espejo
En la espera
De quien se pose.
Como un crucifijo
Aguardando
A quien le rece.
Como un embrujo
Que no existe
Hasta que alguien
Lo pronuncie.
En compañía de nadie,
Mas que el viento
Que se compone
Del ultimo aliento
Que dan los difuntos.
Se mostrará
Hasta que todo
Enceguezca,
Gritará
Hasta que el mundo
Ensordezca,
Brillará
Hasta que el ocaso
De su vida anochezca.
Vivirá acorde
A sus propias doctrinas,
Morirá acorde
A sus escritos,
Haciendo de ellos
Una maldición,
Una epifanía,
Una profecía cumplida.
Ella es más que carne
Y durará más que la vida.
Al enfrentarse al horror
Relució su genuino honor.
La tortura fue el mentor
Para que la muerte
La halle sin temor.
Verás a Tánatos
Atemorizado
Dando marcha atrás
Y cuando ni una
Sola gota
De sangre le dejes
Descubrirás
En realidad
Que es lo que corre
Por sus venas,
El icor hechizado.
Su esencia es como
El queroseno inflamable
Y al quemarla arderán
Por una lumbre inigualable.
De sus manos no llegará
Su sepulcral hora.
Porque se cruzaron la muerte
Y sus ansias de matar
Se encontraron como pólvora
Con el incendio de su ser.
La strega
Y su larga cabellera
Bailarán en las llamas
De pronta hoguera.
Se extinguirá
A fuego lento,
Mas no le importa tanto,
Sabe que el antiguo
Sueño de volar
Será hecho
En el astral.
Las polillas la buscaban
Cual prenda para agujerear,
Mas fueron consumidas
Por el fuego del zarzal,
Con su luz espectral,
Quemando el último anochecer
Al traspasar el umbral.
Ella lleva el Samhain
En la mirada,
Anda con su sonrisa
De calabaza
Mal cortada,
Aunque esté
A la deriva,
En el fondo
De su alma
Siempre hay
Una vela encendida.
Julieta Iallorenzi
31/10/2025
-
Autor:
JULIETA IALLORENZI (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 7 de junio de 2026 a las 01:31
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Sheilo Sanz, WandaAngel, Poesía Herética

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