Mujer de luz sencilla

Luis Barreda Morán

Mujer de luz sencilla

No busco una mujer perfecta,
ni alguien hecha de certezas.
Me basta una mujer de alma abierta,
capaz de habitar la alegría
y también las tormentas.

Que conozca el valor de una palabra
y la profundidad de un silencio.
Que se detenga a mirar el cielo
cuando la tarde se despide,
y encuentre poesía escondida
en las cosas que otros olvidan.

Que conserve la ternura
sin renunciar a la fuerza.
Que sepa sostener una esperanza
cuando los días pesen demasiado.

Quisiera una mujer que no tema sentir,
que ame con la sinceridad de los ríos,
sin máscaras ni promesas vacías.
Que mire de frente,
que diga la verdad aunque tiemble,
y que cuide los afectos
como quien protege una llama del viento.

Que pueda reír con las pequeñas cosas:
el aroma de la lluvia,
una canción inesperada,
los recuerdos que regresan sin aviso,
o el murmullo de una noche tranquila.

Que entienda la tristeza ajena
sin necesidad de explicaciones,
y que encuentre en la empatía
una forma de abrazar al mundo.

Busco una mujer con sueños propios,
con caminos recorridos y otros por descubrir.
Una mujer que no necesite ser extraordinaria
para iluminar la vida de quienes la rodean.

Y si un día la encuentro,
no le pediré milagros ni eternidades;
solo que camine a mi lado,
compartiendo el asombro de estar vivos,
mientras el tiempo escribe su historia
sobre nuestras manos entrelazadas.

—Luis Barreda/LAB

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