Puedo mirarte tan lánguida y fuerte, tan bestia y tan débil...
Puedes matarme de gozo total, de un suspiro fatal...
Puedes borrarme de gélida faz, mi divina e inmortal
diosa ÿ escudo. ¡Bendita y maldita tu alma voraz!
Y es que recorro preguntas y penas, navego en desiertos
de dudas serenas, tormentos prosaicos que son ya arena
negra y dorada, verdugo perfecto de daño tan cierto.
¡Y tu simple acto, de sexo y furor, mi deceso decreta!
Extremo dolor de saber que no sé cuál fue el daño que hice.
Pérfida puta, tan mía y de nadie, del viento y del fuego
que liquida este amor tan gigante que tener siempre quise.
Rómpeme y rómpete, tétrica sombra de amor verdadero.
Falsa ilusión de querer sempiterno. ¡Tú, ambrosía penosa!
Déjame sólo y herido, lamiéndome tus golpes perfectos.
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Autor:
Juan Vallejo (
Online) - Publicado: 6 de junio de 2026 a las 14:34
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Maby De los Peña, Antonio Pais, ElidethAbreu, JoseLevio

Online)
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