Flor de Castilla 🥀

HECTOR FRANCO

Decía amar las flores de su jardín
como un ritual heredado de sus antepasados.

José, por las mañanas, se bebía una taza de café negro,
pulía sus zapatos y se perfumaba.

Después se disponía a cuidar las flores de su jardín.

Decía amarlas, y a cada una le tenía un nombre específico.

—Amada Ruth, estas espinas que te arranco son por cada mentira que me dijiste.

—Hermosa Lilith, esta tierra con la que te abono es por cada traición que me hiciste.

—Lindísima Laura, permíteme rociar tu tallo con este insecticida; veo que te llenas de bichos, así como alejaste mis sueños.

Por último, se dirigía a Maricela, una flor de Castilla, y la maldecía.

Decía que amaba a sus flores, pues dentro de las raíces había algo de aquellas mujeres.

De Ruth, su lengua hizo raíz;
de Lilith, sus ojos secos sirvieron de abono;
de Laura, sus frías manos .

De Maricela no había nada, pues ella lo abandonó.

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