El Lugar Donde Vive Tú Nombre.

Yoleisy Saldana

Te busco en todo.

 

En la luna que cuelga silenciosa
sobre las noches de mi pecho,
en el sol que me acaricia desde lejos
sin lograr calentar los espacios
que tu ausencia dejó vacíos.

 

Te busco en la estrella más distante,
esa que brilla  obstinadamente
con los latidos de mi corazón
cada vez que pronuncio tu nombre
en el santuario secreto de mis pensamientos.

 

Desde que no estás,
el universo perdió parte de su música.

 

Las galaxias parecen girar más despacio,
los días pesan distinto,
y el tiempo avanza con la lentitud
de quien también aprendió a extrañarte.

 

Tu ausencia se convirtió
en una presencia silenciosa.

 

Habita mis madrugadas,
se sienta junto a mí en los atardeceres
y pronuncia tu nombre
en los rincones más profundos de mi alma.

 

Te extraño con una ternura imposible de explicar,
con esa clase de amor
que no cabe dentro del cuerpo
y termina derramándose
sobre todo lo que existe.

 

A veces cierro los ojos
y viajo.

 

Viajo hacia los lugares
donde aún conservo tu recuerdo intacto.

 

Camino por los senderos de la memoria,
regresando una y otra vez
a los instantes donde fuimos eternos.

 

Busco tu voz
entre los silencios de la noche.

 

Busco tu risa
en el eco de mis pensamientos.

 

Busco el calor de tus manos
en cada amanecer que despierta sin ti.

 

Pero ninguna distancia,
ningún paisaje,
ningún horizonte
consigue llenar el vacío
que dejó tu ausencia.

 

Porque mi amor no es ruina.

 

No es recuerdo vencido.

 

No es ceniza.

 

Es resistencia.

 

Es la llama obstinada
que continúa ardiendo
cuando todo parece extinguirse.

 

Es este fuego antiguo
que cada noche atraviesa la distancia
para encontrarte,
aunque sea en sueños.

 

Porque mi realidad
se ha vuelto una fantasía incompleta.

 

Converso contigo mientras duermo.

 

Te encuentro en los paisajes imposibles
que construye la memoria.

 

Te beso en cada luna que aparece.

 

Te abrazo en cada brisa
que roza mi piel.

 

Y aun así,
nada logra parecerse a tenerte.

 

Quisiera decir que me acostumbré.

 

Quisiera decir que aprendí a vivir sin ti.

 

Pero algunas verdades
merecen ser dichas con honestidad.

 

Y la mía es esta:

 

Todavía te extraño.

 

Todavía te busco.

 

Todavía existe una parte de mí
que sigue esperando tu regreso.

 

Porque tú eres mi casa sin paredes,
mi refugio sin fronteras,
mi amor sin medida,
mi eternidad más humana.

 

Y si algún día,
mientras lees estas palabras,
una lágrima desciende sin permiso por tu rostro,

 

déjala caer.

 

Tal vez sea la distancia
intentando tocarte por mí.

 

Y entonces recuérdame.

 

Porque yo sigo encontrándote
en la luna,
en el sol,
en cada rincón del cielo,

 

y en este universo inmenso

 

que inevitablemente
se parece a ti
cada vez que me faltas.

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Comentarios1

  • Poesía Herética

    Es un muy bonito poema; hay amores tan profundos, que terminan convirtiéndose en una forma de habitar el mundo, de viajarlo y de vivirlo.

    Gracias por compartir, recibe un cordial saludo.



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