Andemos juntos

Alfredo Ulises Ortiz Castellanos

No te pido que camines delante de mí,

como quien conoce el mapa secreto de los días,

ni detrás,

como quien sigue una sombra.

 

Te pido algo más sincero,

más humano:

 

que andemos juntos.

 

Que cuando el sendero se vuelva fango para mí,

me prestes tus ojos;

y cuando el bosque se vuelva niebla para ti,

yo te preste los míos.

 

Quiero acompañarte

cuando el mundo sea un sol ardiendo entre las nubes,

y cuando el mundo sea

una noche fría sin estrellas.

 

Quiero ser la mano que encuentre la tuya

cuando el camino se vuelva laberinto,

y la mirada que te recuerde un atardecer en la Audiencia

cuando el mundo parezca perder sus colores.

 

Y si algún día el tiempo borra nuestras huellas de la arena,

 

que sepan que hubo dos viajeros

que eligieron el mismo camino;

y que, mientras lo recorrían,

avanzaron uno al lado del otro,

como si el amor fuera precisamente eso:

 

no llegar,

sino acompañarse.

 

Que nuestros pasos aprendan el mismo idioma;

que el tiempo nos contemple avanzar despacio,

como dos astros errantes que,

después de siglos de girar en soledad,

descubrieron que compartían el mismo universo.

 

Y cuando la tarde se derrame sobre los años,

cuando la vida nos encuentre cubiertos de recuerdos,

quiero seguir a tu lado,

tomando tu mano como la primera vez,

con la misma certeza de que,

 

entre todos los caminos del mundo,

el milagro no era llegar a alguna parte,

sino encontrarte a ti

y caminar juntos.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.