REFLEXIONES A LA MEDIANOCHE 5: LO QUE PIDE EL CORAZÓN

EDUARDO FAUCHEUX

 

LO QUE PIDE EL CORAZÓN

 

A veces, uno frena los deseos,

perdiendo el tiempo en vanos titubeos;

y no es falta de fuerza ni destreza,

sino el temor que enreda la cabeza.

*

Pasan los años, con andar urgente,

y la vejez se arrima, seriamente;

se buscan los pretextos, sin verdades,

mientras el cuerpo acusa sus edades.

*

Mas, el achaque avanza, paso a paso...

quita la soltura, con su retraso;

se pierden los caminos y el momento

que la vida ofreció como alimento.

*

Y se siente en la entraña un hueco frío;

como eco que inunda un pecho vacío;

que al no escuchar la urgencia del deseo,

el alma queda presa en su mareo.

*

Pero el tren del destino, a veces, vuelve...

cuando la madurez, por fin, resuelve;

escucha lo que pide el pecho herido

y no dejes tu sueño reprimido.

*

Sigue esa voz que viaja en la intuición,

¡puesto que es lo que pide el corazón!

No dejes que él se quede con las ganas

¡ni se alimente de esperanzas vanas!

*

 

Fusionado.

20-06-2026

Musicalización: https://suno.com/s/8gwEQfoXqy7R4zBx
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  • Autor: Eduardo Faucheux (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 21 de junio de 2026 a las 00:00
  • Comentario del autor sobre el poema: REFLEXIONES A LA MEDIANOCHE 5 - LO QUE PIDE EL CORAZÓN: "A veces, uno se queda con las ganas de hacer lo que quería... y no es porque no puede, sino porque no se anima. Y pasaba el tiempo... y no se decidía... pero el problema es que el tiempo se le pasa ¡y la vejez ya se le arrima! Pero, por ciertas circunstancias, se ponen excusas; se buscan pretextos -que son solo eso- sin fundamentos; mientras tanto, los años se abusan, acercando dolores y achaques, y se limitan los movimientos. De esta manera, se pasan las oportunidades que nos ofreciera la vida, cuando podíamos; y, a veces, vuelven en nuestras actuales realidades, tomando consciencia de lo que ya sabíamos. Así que intenta hacer lo que te pide el corazón. No dejes que él se quede con las ganas. No creas que no tiene valor la intuición... porque si la sigues, no tendrás esperanzas vanas." Esta obra nace para explorar uno de los grandes conflictos de la existencia humana: la tensión constante entre el miedo a decidir y la velocidad implacable con la que se nos pasa el tiempo. Intenta ser una declaración de principios madura, honesta y lúcida sobre el mecanismo del autoengaño. El objetivo es desarmar esa parálisis; cuando se ponen excusas o se buscan pretextos sin fundamentos, el obstáculo real nunca es la falta de capacidad o las circunstancias externas, sino el temor ante el salto. Es un llamado de atención crudo sobre cómo el letargo nos vuelve cómplices de nuestras propias oportunidades perdidas. A través de los versos, se expone el contraste entre la mente que posterga y la realidad del cuerpo. Mientras la indecisión gana tiempo en la cabeza, el reloj biológico no negocia: los años se abusan, acercando dolores y achaques. Esa urgencia biológica le quita el romanticismo a la espera y empuja a reaccionar antes de que el movimiento se limite por completo. A veces, uno se queda con las ganas de hacer lo que quería, y no es porque no puede, sino porque no se anima. Pasa el tiempo sin tomar decisiones, pero el problema es que el tiempo se pasa y la vejez ya se arrima. Mientras tanto, se limitan los movimientos y se pierden las oportunidades que nos ofreciera la vida cuando podíamos. Sin embargo, a veces esas oportunidades vuelven en nuestras actuales realidades, haciéndonos tomar consciencia de lo que ya sabíamos. El cierre del poema propone un rescate fundamental del instinto. En un mundo que suele sobreanalizar todo, reivindicar que la intuición tiene un valor inmenso es volver a confiar en el saber del pecho por encima del ruido de los pretextos. Seguir al corazón no es una fantasía ingenua; al contrario, es la única manera de evitar la nostalgia tardía de haberse quedado con las ganas y la forma definitiva de no alimentarse de esperanzas vanas.
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 7
  • Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais


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