Rompió la madrugada en un gemido
y un escalofrío hirió mi cuerpo.
Te vi caminar por la vereda de la incomprensión,
sin ver mis brazos extendidos
ni la súplica de mi garganta muda.
Perdí la noción de mi verdad,
y errando seguí los pasos
instintivos de mi desconcierto.
Te busqué, te busqué más allá de la porfía,
pero no encontré ningún resquicio
que me hablara del porqué de tu partida.
Sólo hallé acero en tu mirada
y el reproche de tu silencio.
Nunca entendí el abandono de tus ojos
ni del tacto de tus dedos
recorriendo la comisura de mi boca
cuando te adormecías en mis brazos.
Las pesadillas,
quebraron mis horas de sosiego
y nunca más la paz habitó en mis desvelos.
Tú caminarás por la senda de tus horas
sin saber de mi tortura,
y yo seguiré hasta el resto de mis días
esperando la risa de tu mirada
al mirarte en mis pupilas.
-
Autor:
Rosario Bersabé (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de junio de 2026 a las 11:54
- Comentario del autor sobre el poema: Cuando escribo, siempre pongo un poco de mi verdad, y un mucho de mi fantasía.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Javier Julián Enríquez, Daniel Omar Cignacco, Osler Detourniel, Poesía Herética, Lualpri, nachosol

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.