El alma intranquila se encontraba
En un largo fin de semana
Porque tus sentimientos debía atender
Más mi corazón no sabía que responder
¿Quién soy yo para quebrar tus ilusiones?
¡Ay de ti, que a mi expones tus pasiones!
Que surgen de un deseo inmaduro
De poder huir del rechazo oscuro
El día que te dije me convertí en monstruo
Viva y muerta fue la decepción en tu rostro
En esa mesa con tablero de ajedrez
Y tu mirada se sentía como el peor juez
El silencio no se sintió pesado o denso
A tus pasiones dí un abrupto descenso
El lenguaje se desdibujó en letras
Que oídos sordos se tradujeron a súplicas
De mis labios salió un triste suspiro
Porque la Ilusa estaba con el mismo delirio
De vivir juntos una bella y tierna fantasía
Como la Musa y nuestra falsa utopía
Muchas veces estuve en esa posición
De rendir al resto una inmadura pasión
Si yo sufrí y lloré por la que no me amaba
Ella no tenía que ser un bufón que rogaba
Porque traté de dejarlo claro cual espejo
Que estar contigo no es tu derecho
Desesperada, ahora amiga quieres ser
¡Pobre Ilusa! Lo roto ya no puede querer
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Autor:
BenHailey (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de junio de 2026 a las 08:22
- Comentario del autor sobre el poema: Un poema para los que se preguntan: "¿Qué pasó con la Ilusa?"
- Categoría: Triste
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, Osler Detourniel
- En colecciones: Desamor.

Offline)
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