Donde la Luz Muere sin Renacer

Dario Daniel Lugo

Autor: ​Darío Daniel Lugo

​He aquí, caminaré entre montañas,

mas lo que mis ojos verán

será la tilde de lo que antes fue

mero destello del reflejo cegador.

No camino, simplemente vivo

donde la luz muere y solo queda

lo que siempre fue principio y fin:

la oscuridad.

​Y el castillo ahí permaneció firme, con heridas que cuentan sus batallas en oscuras puntas de lanza, picos de fuego negros atravesando heridas de valor. Jinete de armaduras blandas, tu amigo fiel galopando en oscuridad; tinieblas al amanecer, trigales negros transcriben el espacio al infinito donde la luz se apaga sin renacer. Faro, tú me guías en mares sin final, abismo de no retorno donde el silencio desaparece dejando lo Innombrable. Rosas marchitas teñidas de sangres negras, umbral de espejos cegados por luz engañosa. Carpintero de lo que se puede nombrar, clavos frágiles dejan como hilos de seda al filo de la oscuridad. Camino donde lo tangible deja de ser para convertirse en cenizas del viento, gravedad, tierra flotante donde solo eres un punto lejano; donde la ciencia cae mil veces en su ego de ser el dueño de lo inalcanzable y de lo incomprensible. Como ser transmutable, escribes lo que la luz demanda, pero el tesoro espera donde la oscuridad gobierna.

 

 

Comentarios +

Comentarios1

  • Estevan Garcia

    Mi línea favorita sin duda fue: ‘donde la ciencia cae mil veces en su ego de ser el dueño de lo inalcanzable.



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