Una tarde de verano su pequeño barco partió de su puerto, sin que ninguno se diese cuenta, se lo llevó el viento.
Las olas danzarinas, divertidas provocaban un va y ven, contra la pequeña embarcación, que si bien era lento como un dulce vals, en el corazón de ella parecía un vendaval.
Mientras él pacíficamente, buscaba entre la gente a aquella que debía a su lado estar.
Pero el miedo y el destino pícaros, jugaron a arrebatarle a ella, aquella sutil fortaleza que en él encontraba.
De a poco se fue quedando sola, sin darse cuenta, así como esa ventisca de verano, provocó a las olas a llevar su barco.
No hubo despedida, ningun pañuelo blanco ondeando en una mano, con la esperanza intrínseca de un futuro encuentro.
Porque ni ella supo que se iría, ni él supo que ella se fue.
El atardecer en el puerto, tinto de colores el cielo, pero en el pecho de ella solo nubes negras se veían.
Un nuevo cielo los espera a ambos, habrán de reencontrarse, sólo el viento lo sabe.
Por lo pronto sus voces aún siguen buscándose en susurros dichos a la mar, aquella que sin permiso les hubo de separar.
Océanos y mares de distancia, un cielo entero por cruzar.
El capitán desde su cabina, la pasajera desde la prepa, una distancia a pasos medida, un destino la eternizo.
Y así con unas olas bailarinas, la embarcación se movía , el alma de ella se iba y él a tierra se dirigía.
Dos destinos enlazados que nunca se cruzarían, pues su unión para la vida un caos se convertiría.
Nadmoon
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Autor:
NADMOON (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de junio de 2026 a las 17:37
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Poesía Herética, Lualpri, alicia perez hernandez, Sergio Alejandro Cortéz, Osler Detourniel

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