¿Acaso no te has acordado de vivir?
Se has puesto a pensar, aunque seas un minuto, ¿en qué sólo escuchamos gritos, desesperos, caos y espeluznantes necesidades?
Sólo vivimos escuchando guerras, estallidos y atroces ruidos del mundo, grillos, cadenas, barrotes y prisiones, qué cercenan de la vida sus libertades
Vivimos rodeados de afugias, de aprietos, de angustias, de llantos, de lágrimas que sangran heridas abiertas y de atroces, de escalofriantes y pavorosas enfermedades
Vivimos en constantes peleas con el vecino, con el hermano, con aquellas que creíamos buenas y queridas amistades
Nos volvimos unos energúmenos violentos, airados, furiosos y llenos de iras y rencores, de soberbias, menospreciando y mirando por encima del hombro a los demás, pisoteando la dignidad de sus calidades
Nos creemos más qué los demás, más distinguidos, de mejor familia, con más títulos y diplomas, porque creemos qué estamos atiborrados de dineros, de haciendas, de ganados e inundados de propiedades
¿Acaso se has olvidado que un dia en medio de llantos de felicidad nacimos desnudos y el dia menos pensado nos vamos de esta hermosa y placentera vida, desnudos y apretujados en un cajón mortuorio, en medio de llantos y lágrimas de tristeza, hacía las eternidades?
¿Por qué y a qué hora nos volvimos así y nos dejamos arropar de miedos y oscuridades?
Por qué no vivimos y disfrutamos la vida, sus placeres, su hermosa y placentera naturaleza, con sonrisas, ¿abrazos y felicidades?
¿Por qué no le dedicamos un minuto a escucharnos a nosotros mismos, a escuchar en medio del silencio de la soledad, el palpitar del corazón en sus profundidades?
Por qué no llenamos la mente de cosas nuevas y vibrantes que alegren el alma, acaso no ves que el corazón está roto y vacío, ¿lleno de angustias y ansiedades?
El alma y el corazón necesitan paz y amor, silencio y luz y la presencia de Dios con sus bendiciones y bondades
Deja de agobiarte por el futuro, por el mañana al qué no sabremos si llegará y sea siempre feliz con lo que te rodean y con las comunidades
Aléjate del ruido, de los gritos, del caos y trancones, del bullicio atronador de las ciudades, qué enferman la vida con sus gravedades
Relájate viendo en medio del silencio de la soledad, un bello y colorido atardecer con sus hermosos arreboles y de la belleza de la naturaleza con sus maravillosas vanidades
Váyase a una playa de arenas blancas y de aguas del mar azul, juegue con sus olas, diviértase y haga de las burbujas sus complicidades
Dedícale más tiempo a la mujer querida y amada, acaríciala, bésala y dígale palabras con sentimientos de amor y pase un largo tiempo al calor de sus intimidades
No mires tanto hacia afuera, mira hacia el interior de su corazón y sienta el palpitar de su alma, que pide silencio, amor, paz, sonrisas, cariños y felicidades
No esperes para mañana, porque ayer ya pasó y ya se vivió, el mañana aún no existe y no ha llegado, viva el hoy a cada momento, a cada instante cómo si fuera el último aliento con todas las fuerzas que merecen sus solemnidades.
“Joreman” Jorge Enrique Mantilla - Bucaramanga junio 03-2026
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Autor:
Joreman (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de junio de 2026 a las 13:29
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Sergio Alejandro Cortéz

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