La incoherencia es la culminación pues extrañas algo que ya sucedió.

JUAN MIGUEL MORENO VILLAMIZAR

Promoción 2024 Culminada en recuerdos de amores y llantos.

 

El culminar una etapa

Es triste y necesario.

Es contemporáneo a mi realidad.

Pero es loco de mí pensar.

Cómo pasa el tiempo de rápido,

locuras inmensurables basadas en una realidad.

Pasada, llena de nostalgia al recordar al yo del pasado al que soporto, a tanto mandón.

Pero que se encariñó de todo un montón, extrañando cada enero al regresar al colegio.

La emoción de salir olvida la tristeza de un nuevo comienzo al despedirme de todos ellos, compañeros de colegio, personas con errores, pero que querían mejorar. Ojalá les quede una lección que sea presentada a todos: la amabilidad y la honestidad solucionan todo; por la verdad se debe luchar. Los extrañaré, aun así los odié, pero de cada uno aprendí algo y eso quedó en mi recuerdo.

El olvidar es necesario para terminar, de todos modos, esta etapa de aprendizaje de mi vida. Al reconocer que soy humano, he fallado y lo he aceptado, pero también he comprendido de mis errores muchas cosas: lecciones de vida que quedarán en mi memoria, recuerdos que siempre estarán en el querer mejorar.

Ellos y ellas, promoción 2024.

Desde sexto hasta octavo varios comenzaron, pero a la vez se retiraron; desde noveno a once pocos llegaron, pero muchos regresaron y nuevos llegaron, personas de las que aprendí muchas cosas y me alejé de muchas acciones vanas, pero compartimos todos algo: el persistir es necesario para el triunfo diario.

Lágrimas de dolor me recuerdan a mi yo del colegio, sufrimiento desde sexto y persistencia con un nuevo comienzo. El querer transformar mis errores en fortalezas y el mejorar me haría ser querido por todos y admirado por otros. El persistir me hizo mostrar una nueva faceta de mí: soy tímido y callado, pero soy amado por mi forma de ser. El querer ser prudente me salvó de muchas, pero el ser callado me quitó otras oportunidades. El valor de cambiar todo, pero a la vez nada, pues ya todo pasó y en mi mente quedó el recuerdo de un buen salón.

La vida es hermosa y debe ser valorada. Alejemos lo malo de nuestra vida y comencemos con alegría nuestro día. Es bastante racional ser bueno con el prójimo, pero es más concluyente el ser caótico con el tiempo, pues todo pasa y no lo aprovechamos, y tantas cosas que quisimos hacer solo quedarán en la mente. Al final, aprender del vivir el hoy y del pasado, aprender para un buen futuro, construir lleno de grandes éxitos y verdad donde Dios siempre debe estar de primero, el dueño de mi alma y corazón, el que conmigo siempre está en las buenas y las malas.

Etapa tras etapa, ya hay que entrar en razón, pues es hora de un nuevo comienzo lleno de éxito y talento; y del pasado aprendí: callar es errar al no poder expresar el talento que llevo dentro. Admiro todo del pasado, la valentía de ser callado; pero quiero mejorar para no perder más oportunidades en la vida, el don más preciado de Dios.

 

Sentimiento 

 

Entender esta historia es triste, pero real; es cuestionable, pero asertiva. La cuestión se refleja en la época escolar: cuando entras al colegio vives tus primeras aventuras y te encuentras con un ambiente positivo, lleno de alegría y mucha amistad. Pero cuando empezó la secundaria se tornó en oscuridad completa: amigos groseros, vandalismo y faltas de respeto en su máxima expresión; la vulgaridad y el odio se manifestaban. Llegó una pandemia: unos se fueron, otros se quedaron, muy pocos. Realmente me volví tímido por miedo a ser juzgado de nuevo y sufrir acoso escolar. Ahí nace el poema "El culminar una etapa es triste y necesario. Es mi realidad. Promo 2024". Me expreso en dolor porque extraño a mis compañeros; el convivir con ellos crea una costumbre y, aunque no convivamos, se llevan en el corazón a cada persona que perteneció al salón.

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