Sal a caminar por la vereda campestre,
Goza del paisaje sea montaña o valle
Respira profundo y maravíllate;
Regocíjate con el horizonte infinito
y con la paleta aúrea y carmesí del firmamento.
La lluvia y el sol también hacen parte del contraste,
No te escondas. No escapes a la sombra de un árbol o la seguridad de un cobertizo.
Si llueve lava miedos y preocupaciones,
Si hace sol, recarga tú luz.
No mires hacia atrás,
olvida todo aquello que alguna vez te molestó,
haz las paces contigo y perdona al mundo.
No te distraigas con chucherías,
el camino, aun con lo que ofrece, tiene baches, piedras y derrumbes.
Regresa a casa con la frente en alto,
la sonrisa extendida,
la mirada profunda y
el corazón sosegado.
Si tienes tiempo, no me busques,
déjame caminar por la penumbra, entre el bosque,
suelta mi mano mano y permite que vuele gaviotamente.
No me detengas.
Si tienes tiempo, no me busques,
conviérteme en recuerdo, uno bueno o uno malo,
queda a tu criterio. Para evitar sinsabores,
si decides lo segundo, olvídame mejor.
No te aferres al pasado;
permite que se diluya en el presente y lo que queda por venir.
No tengas miedo, hay que seguir.
Si tienes tiempo, al fin,
ya tienes la respuesta de porqué,
lo nuestro no podía funcionar.
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Autor:
Thor (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 2 de junio de 2026 a las 22:31
- Categoría: Amor
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

Offline)
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