Nos besamos en código binario
tus labios / 1 y 0 / mi hambre.
Tu nombre hace ping en mi cráneo
y tu ausencia es lag en la sangre.
La luna es un satélite huérfano
vendido a tres empresas distintas.
Yo cultivo recuerdos en la nube
por si un virus me borra la vida.
Nos juramos amor en blockchain
contrato que ni el tiempo hackea.
Pero el sol se actualizó solo
y dejó a la Tierra sin licencia.
Ahora flotas en mi casco VR,
fantasma con piel de píxeles rotos.
Te toco y el sistema me dice:
“Error 404: Alma no encontrada.”
*Ciudad Año 2149*
Te escribo desde el piso 300
donde la lluvia es suscripción premium
y los pobres se mojan con anuncios.
Mi ventana da a neón que no duerme,
dragones de datos cruzan el cielo
cargando sueños encriptados a Shanghái.
Vos vivís en el barrio offline,
donde todavía plantan árboles reales
y la policía no es un dron con moral.
Decís que allá huele a tierra mojada,
yo ya no recuerdo ese olor:
mi nariz tiene filtro desde los 8 años.
Nos conocimos por glitch.
Tu avatar se trabó en mi servidor
y te quedaste 3.2 segundos de más.
Suficiente para hackearme el pecho.
Ahora nos vemos los martes
en la sala pirata del metaverso viejo,
ese que Zuckerberg abandonó en 2041.
Ahí no hay moderadores ni publicidad,
solo nosotros y gravedad falsa.
Tu piel tiene el update que prohíbe el tacto,
“Ley de Contacto Seguro, art. 7”.
Igual yo programé un virus chico,
se llama _caricia.exe_ y pesa nada.
Cuando te lo ejecuto en la nuca
tu sistema operativo tiembla,
y por 0.8 segundos somos ilegales,
somos humanos, somos carne.
Dicen que el amor murió
cuando Apple patentó el corazón.
Que ahora se alquila por horas,
viene con garantía y se puede devolver.
Pero yo guardo backups de tu risa
en discos duros enterrados en el patio
de mi abuela cyborg.
Si un día nos apagan el sol
y nos cobran por kilobyte de esperanza,
desconéctame del mundo,
pero dejame ese archivo:
_ella_riéndose_del_apocalipsis.mp3_.
El gobierno lanzó la actualización 9.3:
“Eliminamos la tristeza. Reinicie para aplicar cambios”.
Yo no reinicié.
Prefiero llorarte en binario obsoleto
a olvidarte en su nube perfecta.
Cuando el último satélite caiga
y la noche sea otra vez negra y no de led,
buscame entre las ruinas del WiFi.
Voy a estar ahí, con una linterna de 2019
y un poema que no cabe en la nube,
esperando que el futuro nos deje
ser antiguos una vez más.
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Autor:
Enmascaradodelapoesia (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 2 de junio de 2026 a las 19:00
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios1
Excelente! Me encantó el campo semántico el ambiente distópico, irónico y cyverpunk. La poesía trascenderá la maldición transhumanista.
Gracias por tus palabras 🙏👍
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