Tus ojos, Aleja,
brillan como el sol en la mañana,
tan hermosos y profundos
que hipnotizaron mi vida
llenándola de alegría y calma.
Eres como las rosas más bellas,
lindas y frágiles,
que al rozar el viento
se mueven con delicadeza,
como si el mundo cuidara su existencia.
Y con la más fina pureza
desprendes ese aroma suave
que se queda viviendo en el alma,
como un jardín eterno
que jamás quisiera abandonar.
Porque hay personas que pasan,
pero tú floreces en mi corazón
como la rosa más hermosa
que Dios pudo poner en mi destino.
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Autor:
johan esteban restrepo uran (
Offline) - Publicado: 2 de junio de 2026 a las 13:15
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

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