°°°°
Caminaba paso firme,
caminaba paso lento
tras la carreta de iglesia
que transportaba su féretro,
por camino bendecido
entre magnolios y abetos
y jardines de rosales
aromados con estiércol;
perfumes de camposanto
cocinados por el viento.
Caminaba viuda joven
vestida de luto negro,
conforme a la orden del fasto,
de tobillos hasta el cuello,
y mirando a la carreta
por un translúcido velo,
veía saltos que daba
al rodar por agujeros,
y el ataúd daba saltos,
y dentro, los daba el muerto.
Ella caminaba sola
sin familiares ni adeptos,
con un séquito detrás
de rezadores de templo
que el sacerdote pagaba
con las promesas del cielo,
porque así rezaba escrito
desde que el tiempo es tiempo,
que hay trabajos que se cobran
tras la gracia del deceso.
Y el séquito murmuraba
con cuchicheos sin rezos;
beatas y blandas bocas
iban sentando precepto...
Ay por Dios, ay por Dios,
(golpecitos en el pecho),
qué esta puta lo mató,
qué liquidó al pobre viejo;
miradla como camina
contoneando el libreto...
Será verdad, es verdad,
es un mal bicho siniestro
que se queda rica y libre
con todo lujo y dineros;
seguro que le engañaba
aprovechando ese cuerpo.
Qué yo escuché los rumores
y se me inflaba hasta... el gesto,
y ahora entierra al difunto
con un traje y con sus cuernos.
El camino se acabó
para el final del sepelio,
y cesaron los murmullos
ante el eco del silencio.
Triste fosa, fría piedra
para escribir un recuerdo.
El sacerdote cantaba
con tosco acompañamiento
para dar a pobre viuda
una charla de consuelo.
Tanto duraba el responso
que ella tomó pensamiento...
Cuánto yo te habré querido,
con tanto amor tan sincero,
y solo diste maltrato
con engaños y desprecios;
tanta vigilia sin vida
que alimentaba mis sueños
en las noches solitarias
sin caricias y sin versos.
Llévate todo contigo,
allí, a tu nuevo reino
donde podrás encontrar
flores para tus floreros,
donde no te faltarán
maderas para tus fuegos,
donde tendrás el dolor
de los verdaderos celos.
Llévate todo contigo
y llévatelo al infierno.
Sin terminar acto sacro,
se quita la viuda el velo,
da media vuelta y se va,
se marcha del cementerio.
Va caminando tranquila
entre magnolios y abetos;
De repente una sonrisa.
Sonríe, mirando al cielo...
°°°°°
Jhetsefany
-
Autor:
Jhetsefany (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 2 de junio de 2026 a las 13:03
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: Nelly Cevallos - Liora, Lualpri, Elthan, Salvador Santoyo Sánchez, Tommy Duque, Antonio Pais, alicia perez hernandez

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.