Ella es un sol dorado que todo lo ilumina,
un presagio de aquello que perfuma la vida,
desojando la tarde,
con ternura la miro.
Ella bebe el amor en la copa de un árbol,
Inaugurando la risa desde sus ojos fijos,
Yo aturdido en sus manos,
con simpleza la miro.
Ella recrea el canto en un leve suspiro,
con temblor amigable , con perfume de estío,
yo con ramas de cielo,
en silencio la miro.
Ella anda y desanda los viajeros caminos,
Perfumando sus pasos con su breve albedrio,
yo habitando torpeza,
esperando la miro.
Ella alumbra sus ojos con gotas de rocio,
desnuda un desabrigo y un gajito de luna,
yo arañando la noche,
con cuidado la miro.
Ella tiene en su boca un caudaloso río,
azulando frescura , rumoreando el sonido,
yo no llego a alcanzarla,
simplemente la miro.
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Autor:
Carlos Gómez (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 2 de junio de 2026 a las 09:12
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, cblanco53, Antonio Pais, alicia perez hernandez, El desalmado, Mauro Enrique Lopez Z., Nelly Cevallos - Liora

Offline)
Comentarios2
Muy bello poema.
Te invito a leer el mío
https://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-828088
Hola Daniel, gracias, voy a leerlo
Carlos,
tu poema sostiene con mucha ternura esa mirada que observa, admira y, al mismo tiempo, reconoce una distancia difícil de atravesar.
Me quedo con la musicalidad del texto y con varias imágenes delicadas que acompañan bien ese universo contemplativo.
Gracias por compartir.
— LIORA
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