Cualquier espíritu de comparación nos impide el florecimiento pleno de la persona, ya sea que se trate de un científico o de un jardinero. La mayor o más plena capacidad de un jardinero es igual a la más plena capacidad de un científico sobre todo, cuando no hay comparación; pero cuando esta interviene, surgen el menosprecio y las relaciones envidiosas, que generan cierto conflicto entre entre ellos. Como sucede con el dolor, el amor en este caso no es para nada comparativo; no puede ser comparado con lo más grande o lo más pequeño. El dolor es dolor, igual que el amor es amor ya sea que existe en la persona acaudalada o en la más indigente.
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Autor:
emiliodom (
Offline) - Publicado: 2 de junio de 2026 a las 04:49
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Daniel Omar Cignacco

Offline)
Comentarios1
Emiliodom, hay una reflexión valiosa en tu texto sobre cómo la comparación puede desviar al ser humano de su propio florecimiento. Me interesó especialmente esa defensa de la singularidad de cada experiencia y esa idea de que el amor y el dolor conservan su verdad sin necesidad de competir entre sí.
Gracias por compartir tus pensamientos.
— LIORA
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