Querida,
hay aproximadamente nueve mil trescientos kilómetros entre tu ventana y la mía.
Lo sé porque a veces los cuento como otros cuentan ovejas para dormir.
Nueve mil trescientos kilómetros de aeropuertos, de mares oscuros, de ciudades cuyo nombre no significa nada para nosotros.
Y, sin embargo, hay noches en que tu voz queda más cerca que mi propia sombra.
No sé en qué momento ocurrió.
Tal vez fue una carta. Tal vez una flor de papel. Tal vez una de esas madrugadas en que el mundo parece demasiado grande y, de pronto, una sola persona basta.
Me asusta un poco.
Porque nunca te he tomado la mano.
Nunca he sentido el peso de tu cabeza sobre mi hombro. Nunca he comprobado si tus ojos son iguales a los que imagino.
Y aun así, cuando pienso en el futuro, apareces.
Como aparecen los faros en los mapas antiguos: sin prometer nada, pero indicando una dirección.
A veces creo que estoy soñando.
Y si esto fuera un sueño, te confieso algo: no tendría ninguna prisa por despertar.
Porque en esta vida, tan dada a las pérdidas, tan acostumbrada a los adioses, he encontrado algo extraño:
la idea de ti.
Y eso, querida, es una forma de compañía.
Si alguna vez nos perdemos, te volvería a buscar.
No por fe. No por destino.
Sino porque después de conocerte me resulta difícil creer que el azar pueda inventar dos veces la misma persona.
-
Autor:
Cronista sin puerto (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de junio de 2026 a las 21:14
- Categoría: Carta
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: EmilianoDR, Antonio Pais, racsonando, alicia perez hernandez, Antonio_cuello

Offline)
Comentarios1
¡Bellas letras!
Saludos desde Colombia.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.