Aún pienso en sus caricias,
la piel se estremece.
Olvidar el pecado de sus besos
con vino y la bendición del adiós.
Los recuerdos invaden la mente:
de su piel, el color y sabor a miel.
Aún pasan los días y no regresa
la locura de dos almas cautivas.
Al deseo de sentir la pasión,
rozar sus labios y perder la razón,
con los labios besar el corazón,
testigo fue la alcoba
donde entre mi piel la cordura perdía.
Si llaman pecado al amor prohibido,
queda el deseo y anhelo de sus besos.
Cuando la escucho hablar,
sé que su cuerpo se estremece.
En la voz suave de su boca
se esconde el anhelo
de sentir mis manos sobre su piel.
Si permite el cielo, la llevo al paraíso
para besar su cuerpo como ella hizo.
El suspiro de su alma es el hechizo,
los encantos de aquella mujer...
sus caricias entre mi piel.
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Autor:
Candi (El chico de las poesías) (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de junio de 2026 a las 16:33
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: racsonando, alicia perez hernandez, Antonio Pais

Offline)
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