El espejo que solo sabe reflejar, los deseos de quien lo mira sin dejar a otros entrar.
Camina siempre en silencio, pensando solo en ganar, olvidando que en la vida también hay que acompañar.
Acumula mil tesoros, pero le cuesta compartir, y no entiende que la riqueza también se encuentra en sentir.
Porque quien vive para sí, sin aprender a entregar, puede tenerlo todo, y aun así sentirse en soledad.
La grandeza de una persona no se mide por poseer, sino por tender la mano cuando alguien la necesita ver.
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Autor:
Valentina Zabaleta (
Offline) - Publicado: 1 de junio de 2026 a las 16:01
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: Poesía Herética, Una voz, Salva45, Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais, Lualpri

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