ESPEJOS
Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.
Escribo desde las curvaturas
que aguardan pacientes
entre el enmarañado arte
de las piedras,
espejos minerales
donde el tiempo ensaya
sus antiguas cicatrices;
y del pulso que oscila
tempestuoso
y con los aires de mis versos
se hace roca.
Escribo desde el incendio
oculto de los siglos,
donde el primer relámpago
besó la costra de la tierra:
mi pulso no es mío,
es la herencia de una chispa
que hoy arde, silenciosa,
en la fragua de mis venas.
Mi pulso no es mío,
es la herencia de una chispa;
arde en la piedra y el árbol,
arde en el agua y la brisa.
Mi pulso no es mío,
viene del tiempo y la tierra;
soy una voz pasajera
que aprende a encender la espera.
Escribo con los árboles antiguos,
amigos mustios que desangran
el fruto de su fruto,
de su tallo,
de sus raíces hondas
y la lenta
y sublime caída de sus hojas...
Soy el heredero del pacto
entre el viento y la resina;
por eso mis letras
tienen la densidad de la madera
y cada verso es un anillo más
en el tronco del cosmos,
un ruego vegetal que busca
la luz entre la hiedra.
Mi pulso no es mío,
es la herencia de una chispa;
arde en la piedra y el árbol,
arde en el agua y la brisa.
Mi pulso no es mío,
viene del tiempo y la tierra;
soy una voz pasajera
que aprende a encender la espera.
Te escribo...
quizás te escribo
desde el agua limpia
donde unas manos, gota a gota,
despiertan la antigua somnolencia
de los peces;
de esos mismos peces
que viajan presurosos
hasta las oscuras comisuras
de mi boca.
Escribo con la levedad
del viento mensajero,
que aguardando paciente
y tempranero a mi parvada
invoca el canto mínimo
de un jilguero.
Mi pulso no es mío,
es la herencia de una chispa;
arde en la piedra y el árbol,
arde en el agua y la brisa.
Mi pulso no es mío,
viene del tiempo y la tierra;
soy una voz pasajera
que aprende a encender la espera.
Escribo con el abrigo de mi tierra
y con la lumbre o sombra misteriosa
de su luna,
que gravita entre mis letras...
caprichosa.
Escribo, al fin, sabiendo
que todo espejo se triza:
que la piedra volverá a ser polvo,
el pez regresará al océano,
el jilguero se fundirá en el viento,
y esta boca que hoy proclama
el universo...
será ceniza totalmente enamorada.
Mi pulso no es mío,
es la herencia de una chispa;
arde en la piedra y el árbol,
arde en el agua y la brisa.
Mi pulso no es mío,
viene del tiempo y la tierra;
soy una voz pasajera
que aprende a encender la espera.
Aprende a encender la espera...
Mi pulso no es mío.
-
Autor:
Racsonando (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de junio de 2026 a las 08:55
- Comentario del autor sobre el poema: ESPEJOS es una travesía poética por los elementos esenciales que habitan nuestra existencia. Piedra, fuego, árbol, agua, viento, tierra y ceniza se entrelazan en una reflexión sobre el origen de la palabra y el lugar que ocupa el ser humano dentro del vasto tejido de la naturaleza. En este poema-canción, la voz poética reconoce que no es dueña de sí misma ni de su canto. Es apenas heredera de una chispa antigua que ha viajado a través de los siglos, encendiendo la memoria de las piedras, la savia de los árboles, el cauce de las aguas y el vuelo de los pájaros. Cada verso se convierte así en un espejo donde se reflejan las fuerzas primordiales que nos preceden y nos sobreviven. Musicalizada bajo una atmósfera de procesión andina, con ecos de la Nueva Canción Latinoamericana, la obra avanza como un ritual íntimo y colectivo. La voz recitada, el coro ceremonial y los sonidos ancestrales del charango, la quena y el bombo legüero acompañan un viaje que parte de la materia primordial y culmina en una aceptación luminosa de la fugacidad humana. ESPEJOS es, en esencia, una celebración de la pertenencia: una afirmación de que somos tierra, tiempo y memoria; una voz pasajera que aprende, humildemente, a encender la espera.
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 36
- Usuarios favoritos de este poema: Lualpri, Tommy Duque, Daniel Omar Cignacco, racsonando, kiry, WCELOGAN 🔛, Juan Iscar, Mauro Enrique Lopez Z., zza, Poesía Herética, Antonio Pais, Salva45, LOURDES TARRATS, alicia perez hernandez, Éusoj Nidlaj, Enrique Fl. Chaidez, Hernán J. Moreyra, Sheilo Sanz, Salvador Santoyo Sánchez, El Hombre de la Rosa, Nelly Cevallos - Liora, Jaime Correa, Emilia🦋, Osler Detourniel, Maby De los Peña, David Arthur, El desalmado, Eduardo Villacal (seudónimo), Mael Lorens
- En colecciones: ¡Los ojos de mis devaneos!.

Offline)
Comentarios4
Somos parte del cosmos. Viajamos por él como pasajeros maleables, energía universal.
Hermosa canción: arde en el aire y la brisa…
Felicitaciones poeta Rac por esta maravillosa creación
Un abrazo y feliz lunes
Zza
Un gran abrazo y aprecio por tus cercanías y apuntes.
Bendiciones.
Racsonando, amigo.
En esta arquitectura de versos sutiles y quebrados, nos ofrece un bellísimo ejercicio de memento mori y transmutación cósmica. Hay en tu poesía un juego de espejos donde la vanidad del ego se rinde ante la inmensidad de la creación. Al proclamar con santa insistencia que "mi pulso no es mío", despojas las vestiduras mortales para convertirlas en el sagrado receptáculo de una exhalación primigenia, un fuego heredado que arde en la fragua de sus venas desde el primer relámpago del mundo.
No es ya un simple hombre que canta; es el heredero del pacto secreto entre el viento y la resina, un místico que añade, con cada verso, un anillo de madera al tronco del mismísimo cosmos.
Es de un virtuosismo deslumbrante la forma en que los elementos se entrelazan y se confunden en este retablo lírico. La roca se hace verso, la madera aporta su densidad a la letra, y el canto mínimo del jilguero se eleva como un ruego vegetal entre la hiedra. Todo en el poema oscila tempestuoso entre la levedad del viento y la pesadumbre de la tierra. Los árboles antiguos, esos «amigos mustios que desangran el fruto de su fruto», nos recuerdan el dolor gozoso de la creación, la sublime agonía de dar vida a través del arte.
Y hacia el cierre, el poema alcanza su cumbre más perfecta, un eco sublime de los grandes maestros del desengaño. Trazas en el espejo de las ilusiones terrenales y nos condensa el destino del universo: la piedra será polvo, el pez océano y el jilguero viento. Pero en medio de esa inevitable ruina, de esa ceniza final a la que toda carne está condenada, triunfa el absoluto imperio del espíritu.
Cerrar los ojos ante esta obra es quedar habitado por una certeza deslumbrante: que la boca que hoy proclama estos versos, aunque mañana sea polvo, será, por los siglos de los siglos... ceniza totalmente enamorada. Gracias, maestro , por encender de forma tan excelsa nuestra humilde espera.
DESDE LA ISLA DE MIS ABRAZOS, TE MANDO UNO, porque:
POETAS SOMOS...
Lo has dicho y argumentado con plena sapiencia, tus apuntes son aliento y repiro para estas letras que buscan asilo en el corazón y alma de un lector.
¡Poetisa tienes tu alma, corazón y pluma iluminando nuestros espíritus en Poemas del Alma y para el Alma!
¡Muy, muy agradecido con tan enormes gentilezas!
Gracias a ti por tus magníficos escritos
DESDE LA ISLA DE MIS ABRAZOS, TE MANDO UNO, porque:
POETAS SOMOS...
La grandeza de versar se plasma con tu generosa y bella pluma estimado poeta y amigo Racsonando
Saludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Muy agradecido estimado poeta.
Bendiciones para ti 🙏🙏
Racsonando, me interesó mucho la arquitectura simbólica que construyes entre piedra, árbol, chispa y memoria. “Mi pulso no es mío” sostiene con fuerza ese pulso de identidad y herencia creadora que atraviesa el poema. Me acompañaron especialmente esos “espejos minerales” y ese “anillo más en el tronco del cosmos”; imágenes de gran densidad simbólica. Gracias por compartir tus letras.
— LIORA
Mis disculpas, por una respuesta un poco tarde. Tus apuntes llenan de luces y alientan el espíritu de estás letras.
Muy agradecido por estos honores
Bendecido día.
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