En un pueblo lejano, tan lejos de la ciudad.
Ahí estabas tu.
Lleno de inocencia, sumisamente caminabas con cabeza mirando a lo lejos, tratabas de caminar tan lejos de mi presencia.
Yo te veía, pero no pretendía nada, me sentía encarcelada y abrumada, rodeada de muchacho, así cuando ven alguien que no es del pueblo.
Muchacho de pueblo, sin pena y echadores de cuento.
Se ponían una pinta para andar por todo el pueblo.
Recorriendo las mismas calles, oscuras y con olor a invierno, con un injambre de sancudo, que empiquiñaban el cuerpo, y era por el parcelamiento.
Mientras tanto yo, aprovechaba mi tiempo, para respirar el olor de aquel lugar, que daba tranquilidad.
Un lugar mágico donde los animales son libres como el viento, la mañana despertar con algarabía de las aves, casi todo el tiempo, la guacharaca es gualguera saluda el amanecer, las ardillas jugueteando de aqui y para alla.
Las sombra de los árboles frondosa y un aire fresco y sabroso que no se siente en la ciudad.
Los vecinos, a las casas entran como si na, con una confianza tranquila y familiar, donde todos comparten su día sin mezquindad.
Ahi estabas muchacho de pueblo, animao y emocionao con la fiesta, si sabían bailar o no, no era lo importante solo vivían el momento
Derrepente un amigo,tuyo te trajo a mi encuentro, bailamos toda la noche, sin importar el sudar de los cuerpos.
Todo era tan lejos, desconectados del mundo y de la ciudad.
Ahí nos encontramos, y eres mi amor eterno.
Ahora estoy de la ciudad a tu pueblo, que ahora es mi pueblo.
Nuestros hijos llevan la humildad de tu querido pueblo.
Pueblo de Santa fe. Estado Portuguesa, Venezuela
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Autor:
lissrq (
Offline) - Publicado: 31 de mayo de 2026 a las 13:21
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Tommy Duque

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