De barrio

Alberto Escobar

 

 

Como un cine de barrio. Quién no, de pequeño, se ha fascinado por las películas de moda, esas que se cuelgan en todos los carteles de la ciudad. Una vez fui, recuerdo ahora, una en tres de, vestido de domingo, palomitas, un asiento de adulto absorbiéndome oscuro, e iba poco a poco entrando en la historia, un actor más, y en mi cabeza rodándose una película paralela, la que finalmente se me quedó en los anales; y es que ayer, a las ocho y media o así, antes de salir a dar una vuelta, me tendí a descansar del trabajo, e iba sintiendo como las neuronas se conectaban libres en una película que no capté, y desplazándome al lugar donde había quedado pensaba el gusto que eso producía, unas secuencias que dentro se van rodando, y la alegría de que lo consigues, de que el motivo por el que te acuestas un rato antes de salir se cumple, y estar bien para el concierto...
Pensando en esto me vino ese recuerdo de niño, y sentí como un descubrimiento, como algo que te encuentras arrumbado en un cajón, en lo profundo, cuando el olvido necesario ya hizo demás su trabajo; y ese rescate me reconcilió con la vida...
Parecería que no pero el cine no me llega a enamorar, sí los libros. 

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