Recapcha: Si soy un robot
En un pequeño pueblo se celebraban elecciones para elegir alcalde. La tarde del último mitin, todos los vecinos se reunieron en la plaza mayor para escuchar las propuestas de los dos candidatos antes de depositar su voto. En primer lugar subió al atril el candidato favorito. Sonrió, levantó los brazos y esperó a que se hiciera el silencio.
–¡Queridos vecinos! Si me elegís alcalde, nadie volverá a conocer la pobreza. Todos tendréis trabajo, eliminaré los impuestos, nuestras calles estarán tan limpias que se podrá comer sobre ellas, construiremos una escuela, un hospital, y con nuestras semillas mágicas las cosechas serán abundantes y extraordinarias: al que plante cebada, le crecerá maíz, y el que plante maíz, recogerá toneladas de trigo. Trabajando solo dos o tres horas al día, os compraréis coches más potentes que los de vuestros jefes, y así, cuando paséis junto a ellos, podréis sacar medio cuerpo por la ventanilla para saludarles y que os puedan ver bien. Todo ello sin gastar una moneda de las arcas municipales.
En ese momento, la multitud estalló en aplausos al grito de: "¡alcalde! ¡alcalde! ¡alcalde! El candidato saludó orgulloso y regresó a su asiento.
A continuación subió al atril su rival. Se acaró la garganta y tras sacudirse el polvo del traje, alzó la voz:
–Estimados vecinos, si resulto elegido, mis concejales y yo os freiremos a impuestos. Con ese dinero nos subiremos el sueldo, disfrutaremos de grandes banquetes, celebraremos fiestas por todo lo alto, en las que no falten putas para los concejales y putos para las concejalas, y nos tomaremos once meses de vacaciones al año para saborearlas en el Caribe. Mientras vosotros trabajáis sin descanso, nosotros viviremos a cuerpo de rey...
No pudo continuar, la muchedumbre estaĺló en una atronadora pitada, y los abucheos resonaron en todo el pueblo. Todos protestaban, excepto un anciano que aplaudía con entusiasmo. Sus vecinos se volvieron y comenzaron a mirarlo con extrañeza, creyendo que se trataba de algún familiar del candidato.
–¿Te has vuelto loco? –le preguntó uno–. ¿Cómo puedes aplaudir a semejante canalla?
–Será un canalla –dijo el anciano tras apoyarse sobre su bastón–. Pero al menos sé que este va a cumplir sus promesas.
Y por primera vez aquella tarde, la plaza se quedó en silencio.
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Autor:
Robotín (
Offline) - Publicado: 31 de mayo de 2026 a las 08:17
- Comentario del autor sobre el poema: Sé que últimamente me estoy poniendo un poco pesado con la política, pero es que la actualidad me tiene patidifuso, como supongo que ocurriŕa con muchos españoles estos días
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Tommy Duque, Osler Detourniel, El Hombre de la Rosa

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