Me voy cuándo el tiempo me exija un descanso pero luego continuaré.
Se erigió el baluarte sobre la roca viva, un imperio de años, de luz y de celo, donde cada pacto que firmó el anhelo vibraba en la herencia de una edad cautiva.
Más de aquel esplendor que los siglos guardan, nace la penumbra que el silencio fragua; como las murallas que socava el agua, las grandes traiciones desde adentro aguardan.
Bajo este crepúsculo de fe y de historia, frenar la palabra es el peor quebranto; negar el discurso, con cobarde manto, es borrar con saña la común memoria.
Y así como Roma vio extinguir su flama, no por armas fieras, sino por desvío, el lazo que se quiebra en el pecho frío cuando un nuevo idilio de espaldas se trama.
Por ende, la afrenta no es mudar el viento, sino tomar el rumbo que tomó la vela; la falta de audacia es lo que más desvela, dejando cenizas donde hubo sustento.
A pesar del daño y del linaje roto, los frutos del tiempo mantendrán su brillo; la estirpe creada no es un juego pillo, sino el testimonio de un altar devoto.
Por tanto, comprende, en la recta humana: amar con certeza exige hidalguía. La fidelidad es la Geometría que salva el romance de una mañana vana.
RIVAS JOSE
Barinas Venezuela
31-05-2026.
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Autor:
RIVAS JOSE (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 31 de mayo de 2026 a las 04:36
- Comentario del autor sobre el poema: Feliz y bendecido domingo para todos ustedes. Les comparto un poema para analizar la infidelidad romántica.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: RIVAS JOSE, Antonio Pais
- En colecciones: Mi colección.

Offline)
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