La mer.

Mil vaggio

El mar me llama desde sus entrañas, viene a buscarme con un coro de gaviotas y una ola que irrumpe estruendosa el silencio del mundo. Se despierta el sol y poco a poco teje con su luz el camino sobre las aguas, el mar que escuchaba Borges e imaginaba en su mente, ese mar me llama desde su pensamiento, un mar infinito e intocable, que ve pasar las nubes tímidas y está inquieto con la ternura de un niño, el mar donde duerme Alfonsina, el mar de Poseidón. Siento en mi pecho el canto de tenor de sus aguas, su hambre por las estrellas en la noche en que, sigiloso y camuflado, intenta la conquista del cielo.

 



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