Hemos perdido demasiado,
y decidimos seguir ignorando,
y el día que rompan algo,
incluso dudaremos en sacarlos.
Somos muy amables,
ciegos ante maldades,
pero todos somos malos,
no hay pureza en las manos.
Y estrechamos muchas,
y somos rodeados por otras,
las manos mucho nos dicen,
pero nada nos elige.
Un abrazo, un balazo,
un beso, un infarto.
y me quedo fijamente viendo
a cada pareja que va en serio.
Mis ojos retuercen,
mi mente se enciende,
mi estomago se revuelve,
una envidia me envuelve.
Eso no me debería importar.
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Autor:
DavidBOL (
Offline) - Publicado: 30 de mayo de 2026 a las 11:10
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Osler Detourniel, Antonio Pais, El Hombre de la Rosa
- En colecciones: Pensamientos.

Offline)
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