Como la luna, bella y elegante,
llegaste como brisa de agosto: suave y terca,
dejando huella en todo lo que tocas, sin apuro.
En los silencios largos y en las risas cortas.
Inventas calma donde yo tenía ruido,
me enseñas a quedarme cuando todo quiere irse.
Contigo hasta lo simple pesa menos,
y lo difícil se vuelve camino, no pared.
Aquí me quedo, sin apuro y sin máscaras,
guardando tus gestos como quien guarda estrellas.
Si el mundo se pone gris otra vez,
contigo aprendo a volver a brillar.
Y si la noche pesa, te vuelvo faro:
tu risa, mi norte; tu nombre, mi abrigo.
Porque a tu lado hasta el miedo se sienta y descansa,
y el corazón entiende, por fin, a qué vino.
por: Alex Palacios
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Autor:
SPRA (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 30 de mayo de 2026 a las 10:36
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, JoseAn100, Osler Detourniel, El Hombre de la Rosa

Offline)
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