Consistencia

Alberto Escobar

 

 

Anoche, antes
de dormir te rememoré.
El movimiento de tus nalgas
mientras escribes en la pizarra...
Tu cabello rizado, pero no 
de un rizo fiero, minúsculo, no,
sino un rizo sinuoso, progresivo,
como el de una carretera
que nace recta y se va insinuando.
Anoche, justo después
de rezar un padre nuestro 
te recordé, repasé mentalmente
tus lecciones y me fui alejando
lentamente de la oscuridad ambiente,
los párpados se me cerraban
al ritmo de tus nalgas....
Anoche, fue anoche, 
y la noche de ayer también,
no sin antes suplicar a Dios
que me perdone por cuánto
te sueño, por las frecuentes veleidades
de púber que me pueblan la cabeza
—ojalá me entienda—.
Tus nalgas, justo la consistencia,
tamaño y forma necesarios para...
Me gusta cómo nos enseñas
cada una de las asignaturas
que te han asignado para nosotros
—no dejes nunca el colegio mientras
siga aquí, en esta silla, en primera fila,
aprendiendo tanto—.
Anoche, y trasanoche, y trastrasanoche.

Ver métrica de este poema


Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.