Es mi tristeza una furtiva sombra
de pecados olvidados,
Un rincón del alma que bebe del absurdo
de su reclamo, renace en la flor de su silencio
para dejarse alcanzar por el primer rayo
que jamás le puso precio,sólo se acurrucó
entre sus brazos y le cantó una nana de recuerdos
apenas soñados,vividos o sentidos,
apenas amados.
Mis ojos se cierran para ignorar cualquier tragedia,
como si pudieran impedir con ello la fuerza
de su vendetta y ofrecer una nueva quimera
libre de cualquier pregunta.
Esta vez,como siempre,me toca ser protagonista
de un pasado hostil que tan sólo hierra
cuando huye de sí mismo.Y puede explotar en palabras:
"al fin me siento mujer,
al fin veo mi camino".
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Autor:
cblanco53 (
Offline) - Publicado: 30 de mayo de 2026 a las 07:01
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Salvador Santoyo Sánchez, Osler Detourniel, El desalmado, Javier Julián Enríquez, El Hombre de la Rosa

Offline)
Comentarios1
Muchas gracias por este bello poema, en el que se describe la aflicción del yo lírico como una experiencia profundamente introspectiva, donde el dolor y la resistencia a las transgresiones del pasado desempeñan un papel central. En este sentido, pareciese que este yo lírico encuentra un refugio emocional que se nutre de su propio reclamo, que simboliza un renacer que surge de su silencio. Así, este renacimiento se ve iluminado por una luz primigenia, que no impone valor, sino que abraza la fragilidad del ser, que se guía por recuerdos que son apenas vislumbrados y escasamente amados. En ese marco, se diría que la tendencia a ignorar o evitar la realidad puede ser interpretada como una estrategia de defensa ante las dificultades, aunque puede parecer atractiva, es importante reconocer que puede limitar la capacidad de abordar las necesidades más profundas del ser humano. En este sentido, el poema parece plantear un dilema existencial, en el que la voz poética se enfrenta a la complejidad de un pasado desafiante, lo que le lleva a evadir su verdadera naturaleza. Esta situación, pues, puede representar un desafío para el crecimiento personal y la aceptación de uno mismo. Así las cosas, se vislumbra la confrontación con el pasado y la aceptación de la propia identidad que se manifiestan en una revelación significativa: la afirmación de la plena feminidad y la revelación del camino personal. Esta declaración sugiere un proceso de autodescubrimiento y empoderamiento, donde el yo lírico se reivindica a sí mismo y a su experiencia, abrazando de este modo su esencia y su historia.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
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