Crónicas de febrero sin ti.

CENIZAS DE UN SUSURRO.

El pronóstico del tiempo anuncia un frío predecible allá afuera, pero la verdad es que el invierno se volvió perpetuo aquí adentro el instante exacto en que te marchaste.

El 9 de febrero es mi cumpleaños, pero desde que tuve que entregarte al silencio, esa fecha ya no guarda ninguna piedad, ya no será un feliz cumpleaños. ¿Cómo celebrar la vida que brotó de ti si el eco de tu ausencia me pisa los talones? Y al amanecer siguiente, el desgarro definitivo: el 10 de febrero quedó grabado a fuego en mi memoria, como una grieta imborrable en el calendario; el día del último adiós, el día en que tus manos se desprendieron de las mías. Las velas de mi torta ya no persiguen deseos, solo custodian la nostalgia.

Los poetas de siempre insisten en que te convertiste en una estrella, que eres un alma guardiana que me observa desde la altura, pero la anti-poesía no encuentra consuelo en esos mitos. La realidad es mucho más desértica y helada: tu espacio en la cocina está deshabitado, tu voz ya no rescata el otro lado del teléfono y tu lugar en la mesa sigue siendo un vacío que me estruja el pecho.

Cargo con una pesadumbre que me dobla las rodillas, un dolor crónico que no mitigan los cafés, ni las mantas, ni el transcurso de los meses. Siento una hostilidad silenciosa contra el avance del tiempo, que continúa su marcha indiferente, como si el mundo no se hubiera detenido, mientras mi propia existencia se quedó suspendida en tu partida.

Pero en medio de este naufragio que habito, donde a veces el aire parece un lujo lejano, resiste una certeza que la muerte no tiene la fuerza de tocar: un amor purísimo, intacto, monumental, que no necesita de tu presencia física para seguir quemando.

Te evoco y te lloro con los ojos abiertos, en la penumbra de mi rutina y en el grito sordo de tu ausencia. Buen viaje, mamá. Aquí abajo se quedó tu niña, descifrando cómo caminar a oscuras.

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Comentarios1

  • Lualpri

    Siempre te ha de guiar aún sin verle.
    Dale tiempo al tiempo y verás como ese dolor y desconsuelo que hoy permanece presente dentro de tu corazón, se irá disipando lentamente hasta encontrar una verdadera paz en tu alma, de tal forma que aquella personita que subió a los cielos se sienta feliz por tal logro.

    Cuídate mucho y no olvides... Su alma regresó al verdadero y único hogar de donde todos alguna vez salimos y a donde retornaremos!
    Luis.

    • CENIZAS DE UN SUSURRO.

      "Muchas gracias por tu comentario, Luis. A veces la realidad se vuelve muy desértica, pero es a través de las palabras y de la empatía de personas como tú que uno encuentra pequeños refugios para seguir resistiendo. Aprecio mucho tu luz y tu aliento."

      • Lualpri

        Que estés muy bien, pequeña.
        Cuídate mucho!

        • CENIZAS DE UN SUSURRO.

          Igualmente. 🙂

          • Lualpri

            Gracias.



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