Un Capitulo

Marvin Ramirez

A veces me asalta la duda de si alcancé, al menos, a trazar un breve capítulo en el libro de tu vida. Si alguien esculpiera tu biografía en palabras, ¿aparecería mi nombre con el peso de lo eterno, o pasarías de largo por nuestras páginas como quien hojea un recuerdo olvidado? Me pregunto, con cierta melancolía, si me he diluido en un pensamiento fugaz, en una brizna de polvo suspendida en el transcurso de tu historia.

Por mi parte, te has arraigado en lo sagrado. Nací con el único norte de amarte. Vivo habitando tu ausencia, convertida tú en la musa inquebrantable de mi memoria y en el epicentro de cada uno de mis versos. Eres esa estrella que cruza el firmamento, inalcanzable, a la que solo me es dado contemplar desde mi rincón en la tierra: tu eterno enamorado. Soy, tal vez, quien más te extraña en el silencio; el que camina más lejos que nadie de tu vida, pero el que con más fuerza y ternura sigue pronunciando tu nombre.



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