EL DEBATE DE QUEDARSE

Antuant Gomez

Dicen que amar también es dejar ir,
pero nadie habla del temblor en las manos
de quien suelta algo que todavía ama.

Nadie habla del silencio después,
de mirar el celular por costumbre,
de seguir guardando mensajes, fotos, recuerdos,
como si el corazón no entendiera
que oficialmente ya no hay nada.

Porque hay amores que terminan en palabras,
pero no terminan dentro de uno.

Y entonces empieza el debate.
La guerra más cansada:
la razón contra el sentimiento.

Una parte de mí dice
que amar es apartarse,
dejar que la otra persona sane,
respire,
encuentre paz lejos de todo el caos.

Que amar es no presionar,
no insistir,
no convertir el cariño en una cadena.

Pero la otra parte de mí…
la otra parte te recuerda.

Recuerda tu voz cansada en las madrugadas,
las conversaciones simples que parecían hogar,
los ‘gracias’ pequeños,
los stickers tontos,
las maneras discretas de seguir presentes
aunque dijéramos que todo había acabado.

Y entonces me pregunto:

si todavía nos buscamos entre el ruido,
si todavía hay preocupación genuina,
si todavía duele alejarnos…
¿realmente soltar es amor?
¿o también puede ser amor quedarse?

Porque luchar por alguien no siempre significa hacer ruido.
A veces luchar
es quedarse tranquilo.
Esperar.
Cuidar sin invadir.
Estar sin exigir.

Tal vez amar no sea retener,
pero tampoco abandonar.

Tal vez amar sea decir:
‘no voy a destruirme ni destruirte,
pero tampoco voy a fingir que no me importas.’

Y qué difícil es eso.
Qué difícil intentar ser maduro
cuando por dentro uno solo quiere correr hacia esa persona
y abrazarla hasta que el mundo deje de hacerle daño.

A veces quisiera ser frío,
de esos que olvidan rápido,
de esos que dicen ‘ya fue’
y realmente lo sienten.

Pero yo no amo así.

Yo amo quedándome con los detalles.
Con los mechones de cabello guardados como tesoros absurdos.
Con los buenos días inesperados.
Con la esperanza escondida entre conversaciones pequeñas.

Y quizás esté mal.
Quizás debería irme.
Quizás debería dejar que el tiempo haga lo suyo.

O quizás el amor verdadero
no siempre se trata de irse cuando todo se pone difícil.

Quizás también existe el amor
que resiste en silencio.
El que espera sin presionar.
El que acompaña desde lejos.
El que no obliga,
pero tampoco desaparece.

Porque si algún día vuelves a estar bien,
si algún día ya no hay miedo,
si algún día la vida deja de golpearte tanto…
me gustaría que todavía encuentres en mí
un lugar seguro.

Y si no pasa,
si el destino decide otra cosa,
al menos podré decir
que no amé a medias.

Que aunque me rompiera el alma debatir entre soltarte o quedarme,
nunca dejé de querer tu tranquilidad
por encima de mi ego.

Porque al final entendí algo:

amar no siempre es dejar ir.
Y amar tampoco es aferrarse.

A veces amar
es simplemente quedarse ahí,
con el corazón quieto,
sin hacer daño,
esperando que la vida acomode lo que hoy duele demasiado.

Comentarios +

Comentarios1

  • Daniel Omar Cignacco

    Muy bello poema.
    Te invito a leer el mío sin compromiso.
    https://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-827330



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