Con las manos llenas de diamantes
Él tomaba tequila en un bar embriagando una partida,
su pulso susurraba penar, su interior ensayaba letanías.
En las manos polvo de diamantes, sucias y curtidas.
Él era un obrero, los diamantes no le pertenecían.
Suyas eran la congoja perenne, penas que no entendía.
Con excusa endeble él quedó sin su personal compañía,
ella se llevó en las maletas dos lágrimas de adiós, una de alegría.
El mundo tembló bajo sus pies, en la noche la tormenta se venía.
Él dibujaba futuros para dos, él era el amor de su vida,
el que trabaja diamantes, el que llegaba con manos curtidas,
ella no podría amar a otro, pero entró con otro en el bar aquel día.
Sus miradas se encontraron, una lágrima de cada ojo se dieron rima.
Le había dado un “te amo” mejor, un señor de manos limpias.
Era un gran doctor que una pulsera de diamantes lucía.
Ella coleccionaba otoños, deshojaba almanaques su vida.
No quería morir, el médico la curaba y la quería.
Podía salvarla pero un trueque con su cuerpo pedía.
Ella quería vivir pero le faltaban las manos sucias a su vida
de polvo de diamantes, no de diamantes en artesanía.
Él entendió todo en un instante ella jamás se lo explicaría.
Él no dijo nada debía seguir adelante, el amor en formas varía,
y esta era una, renunciar y pasar página, ella no lo necesitaría.
Era ella quien eligió alguien de manos suaves para agregarse días.
Era el de pulsera de diamantes el que la salvaría,
y no el de las manos sucias de diamantes que todo prometía.
No podía insuflarle ese aliento que necesitaba, el de la vida.
Él le sonrió y siguió su camino, a los diamantes que no le pertenecían.
Ella supo que su vida prestada, sin esas manos sucias no valían.
Y con un pacto en su mirada supieron que juntos, no envejecerían.
Su amor embrujado, al mismo tiempo ni espacio pertenecían.
Era un error del destino, un mal entendido con la suerte maldita,
a ella nunca le prometerían otra cosa, pero más que mil la promesa valía.
Él renunció por amor, ella también renunció a lo que querían.
El destino los volverá a juntar, el tiempo indicado y lugar sería.
Pasaron quinientos años, pasaron cinco vidas,
ella reconoció sus manos, él reconoció su sonrisa.
Autor: Elhen Amorado
-
Autor:
Elhen Amorado de Lahvida (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 28 de mayo de 2026 a las 19:04
- Comentario del autor sobre el poema: Una linda o trágica historia entre dos seres cuyo amor trascendió más allá de la vida y la muerte.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 29
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z., Rafael Escobar, Carlos Baldelomar, ElidethAbreu, Éusoj Nidlaj, Emilia🦋, Osler Detourniel, LOURDES TARRATS, Salva45, Mª Pilar Luna Calvo, El desalmado, David Arthur, Lincol, Llaneza, Javier Julián Enríquez, Maby De los Peña, Pedro Novoa Pavon Novoa, Nelly Cevallos - Liora, Sheilo Sanz
- En colecciones: Letras mal escritas.

Offline)
Comentarios4
Muy interesante lectura nos regala, querido amigo poeta. Saludos cordiales y un abrazo.
Gracias amigo querido!! Abrazo para vos también!!
Un poema muy emotivo que habla de un amor profundo marcado por la renuncia y el destino. Nos recuerda que hay sentimientos tan sinceros que trascienden el tiempo, las circunstancias y las pérdidas, dejando la esperanza de un reencuentro cuando llegue el momento adecuado.
Saludos.
Tal cual querida amiga poetisa Lincol, nunca mejor expresado y entendido. Agradezco enérgicamente tu presencia. Abrazo gigante!
Perdón amigo! Acabo de darme cuenta que me confundí contigo: te puse querida amiga poetisa. Abrazo de hermanos latinoamericano!
Hola, Elhen.
He disfrutado mucho la lectura de este poema. Me parece un muy buen trabajo, tanto por la historia que desarrolla como por el símbolo que la sostiene de principio a fin.
Las manos cubiertas de polvo de diamantes encierran una imagen muy poderosa. En ellas conviven el esfuerzo, la dignidad del trabajo y la paradoja de dedicar la vida a una riqueza que nunca llega a pertenecerte. Ese contraste da identidad al poema y acompaña todo el recorrido de los personajes.
Hay versos que concentran con mucha fuerza el conflicto central, como Era el de pulsera de diamantes el que la salvaría, / y no el de las manos sucias de diamantes que todo prometía. En ese instante el amor deja de medirse por el deseo y se enfrenta a la realidad más dolorosa: aceptar que, a veces, amar también significa renunciar.
El cierre me pareció muy bello. Pasaron quinientos años, pasaron cinco vidas, / ella reconoció sus manos, él reconoció su sonrisa deja una imagen que permanece en la memoria y convierte la despedida en la promesa de un nuevo encuentro.
Gracias por compartir este poema, Elhen. Ha sido un verdadero placer leerlo.
Un fuerte abrazo amigo lindo desde Bélgica.
— LIORA
Querida amiga Nelly! Me da una gran satisfacción saber que has disfrutado de la lectura de mi poema. La idea es muy romántica, "el amor imposible", pero no me pude quedar con lo imposible, no me conformaba, me sabía a poco; entonces le di el giro de la eternidad. Una vez más mil gracias por tu sentido comentario, me deja muy contento. Y si de algo te sirve, si hay un comentario que espero con ansias siempre, es el tuyo. Abrazo enorrrrrme desde San Francisco, Argentina.
Muy lindo el final, porque realmente así es el amor, en momentos muy sensibles, es cuando podemos conectar con lo hermoso que sentimos.
Encantada de leerle estimado poeta 🌹🙏
Gracias amiga Sheilo!
El placer es mío que elijas mis poemas y el de tantos otros amigos de este espacio para leer. Porque como dice la querida Lourdes: "Poetas somos". (Le robé la frase, espero que no se enoje)
Abrazo desde San Francisco, Argentina.
Sí, mi estimado poeta, me gusta apoyar, y es grato, cuando el apoyo es mutuo.
Para mí, la poesía merece darsele todo el espacio, y la motivación es importante.
Te seguiré leyendo lo que ya has publicado 🙏
Que tengas bonita noche, estimado poeta 🌹🙋♀️💙
Gracias amiga!! Igualmente!! ❤️
🙏🌹
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.