Hoy desperté optimista,
miré el reloj: aún tengo vida.
Dudé un instante,
si tomar café
o tomar conciencia,
pero recordé que la conciencia en exceso
no es buena para el insomnio.
ni para mantener la cordura.
El calendario insiste,
estamos en Febrero:
mes de purificación
y limpieza.
Observo los vidrios de mi ventana,
ruego que pronto llegue marzo
o llueva detergente.
Dudo en ver las noticias,
pero tomo coraje y leo:
“el paraíso se prende fuego”,
“junta para la paz fracasa”,
“continúa la limpieza étnica en Gaza”.
Para un día de optimismo
todo suena inoportuno,
en un planeta donde no habita clemencia,
la única opción es fingir demencia.
Entre inicio y pausa
negocio con el día,
abro el móvil
miro pronósticos del clima,
todos predicen lo mismo:
cielo despejado,
sin viento del este.
Las probabilidades de verte
caen como acciones
en la bolsa de ilusiones.
Decepcionado,
recurro a los astros,
pero el periódico anuncia:
Sagitario en huelga
por tiempo indeterminado,
cerró fábrica de flechas.
Consulto el chino:
y para Serpiente aconseja
no enroscarse con la realidad,
apesta.
Luego, aclaro mi mente,
y pienso:
si cada día es lotería,
por qué no sueño mi vida.
Analizo mis posibilidades,
y concluyo:
mejor no echarlo a suerte,
seguro salgo sorteado
para mi propia muerte.
Entonces decido:
si el universo protesta,
yo también me declaro en alerta,
cierro los ojos,
y firmo con un bostezo
el acta absurda del día.
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Autor:
Espantapájaros (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 27 de mayo de 2026 a las 21:22
- Comentario del autor sobre el poema: Puede leerse como la transformación de la rutina en un documento que evidencia lo ilógico de la vida diaria.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais
- En colecciones: Existenciales y cósmicos..

Offline)
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