En el fondo de esa quietud,
donde la luna
ya no es una imagen
sino latido,
algo germina:
una palabra todavía no dicha,
un resplandor
que apenas comienza
a pronunciar tu nombre
en la oscuridad.
Y en ese descenso,
donde el lenguaje se desviste,
la noche adquiere
un espesor de savia,
un temblor
que recorre la médula del instante,
como si cada sílaba
fuese una grieta
abierta hacia la luz.
Tu sombra,
todavía vibrando en la piel,
se multiplica
en los pliegues del aire,
y una respiración profunda,
casi terrestre,
levanta el polvo antiguo
de los cuerpos.
El árbol
ya no es árbol,
sino un eje
que articula lo invisible,
una columna
por donde asciende el murmullo
de todo aquello
que no encuentra forma.
Mis pasos
se diluyen
en esa materia oscura,
no como perdida,
sino como expansión
como algo que desconoce
sus propios límites,
como si avanzar
fuese también
deshacerse.
-
Autor:
José Honorio Martínez Ochoa (
Offline) - Publicado: 27 de mayo de 2026 a las 00:11
- Categoría: Amor
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Sheilo Sanz, Daniel Omar Cignacco
- En colecciones: Poemas de amor.

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.