La tierra se quedó sin voz, así murió el pueblo y después otros pueblos; años más tarde se vaciaron todas las casas de España y así nació La Península de las casas vacías. Después llegaron de vuelta aquéllos que un día se tumbaron en sus camas y no volvieron a levantarse; así nació el sobrenombre de Los Tumbados.
La novela que terminé de leer hoy, La Península de las casas vacías, de David Uclés, me ha dejado aún más la certeza de que España es un Estado fallido, un lugar sin futuro para vivir en paz, menos aún si se sabe de su memoria, ésta que ha sido y sigue siendo escondida. Antes de que llegara la guerra, Jándula, nombre ficticio donde se desarrollan muchos de los hechos aquí narrados, seguramente que olía a aceite de oliva y a pan recién sacado del horno, esto era a lo que se dedicaba la familia de los Ardolento a cualquier hora del día: A hacer pan. Después llegó el año 1936 y España se partió en dos, o tal vez sería mejor decir, porque es cierto, que ya estaba partida pero ahora acabaron de partirla.
El pueblo de Jándula – todo esto parte de lo que leí en esa novela -, quedó, afortunada o desgraciadamente, en territorio republicano, entonces fue al ejército nacional, el franquista, al que le tocó llegar allí para matar, y lo hicieron. Asesinaron al cura, seguramente que en la misma iglesia y a puertas abiertas para que quedara memoria de ello; mataron también a los hombres importantes, al alcalde, al médico, al juez, a los dueños de terrenos de cultivo pero principalmente a los maestros y que eran a los que más odiaban, desde siempre. Después impusieron el terror a los sobrevivientes, no durante los tres años de guerra sino, peor aún, durante décadas después y que fue lo peor, entonces ya se mataba por vicio, esto ocurría, ocurrió, entre vecinos que, presuntamente, habían superado la guerra y que se saludaban a diario: Esto es lo que significa una guerra.
Entre las cosas que destaco en esta novela es algo que pareciera insignificante pero, por experiencia de mi propia familia, sé que destruyen a las personas de por vida y es la dispersión que se sucede hacia todas las direcciones como un intento de huir de todo y de todos incluyendo de la misma familia porque se sabe que entre hermanos incluso hubieron enfrentamientos con muertes final.
Ahora viene un hecho que el autor no lo nombra en su novela pero del que le oí en un programa de televisión y del que soy testigo directo por el mismo hecho ocurrido en un tío abuelo del que supe sólo por referencia. David Uclés habla de Los Tumbados y que eran, fueron, aquellos hombres que años después de finalizada la guerra volvieron a sus casas, casas la mayoría de ellas vacías, cerradas, sin personas en ellas la mayoría, era ésta la realidad de la Península de las casas vacías. Muchos de estos hombres que volvían llegaron ya destrozados de por vida, para el restos de sus días por ver y ser cómplices directos de asesinatos, de violaciones, de matanzas; llegaron y ya no querían vivir más, se tumbaban en sus camas durante no ya días sino años y años y muchos no llegaron casi a ver la luz del sol: Simplemente no querían vivir sino permanecer en la cama rumiando con sus recuerdos. Durante años, décadas, se les llamaron Los Tumbados.
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Autor:
Nkonek Almanorri (
Offline) - Publicado: 26 de mayo de 2026 a las 16:03
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 22
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Salvador Santoyo Sánchez, racsonando

Offline)
Comentarios2
Eso le ocurre al hombre cuando ha visto sus ilusiones destruidas, visto desde ámbitos diferentes.
Saludos escritor Nkonek
El que sabe de la realidad sufriente de este país sabe que esto lo lleva sufriendo la sociedad española de a pie desde siglos, los sufren hoy y lo seguirán sufriendo en el futuro en cualquiera de ámbitos que se quiera. Hoy, en estos momentos, la situación política en España dice y confirma - sin miedo alguno a equivocarnos - que se están poniendo las bases ideológicas para prolongar y fortalecer este fascismo, que no se acaba nunca, por otros cincuenta años. Es mucho más de lo que nos dejan ver.
Saludos Salvador.
✅✅✅👍
El destrozo que causa una guerra en lo material y sobre todo en los que sobreviven a ella conlleva toda una serie de secuelas difíciles de superar.
Es un árticulo impecable, con un lenguaje rico, sencillo, y aclarador.
Abrazos de flores del Camino.
De la inmensa mayoría de aquellos que sufrieron muy interiormente los efectos de la guerra se sabe que después, incluso muchos años después, decidieron guardar silencios por los miedos que sentían; esto hizo que no llegara a sus hijos y nietos una verdad absoluta de lo que fueron aquellos años a la vez de que se perdió una gran oportunidad, la mejor, para hacer entender qué ocurrió y qué podría volver a ocurrir en un futuro, hoy. Estos hechos, aquel silencio, es la explicación de hacia dónde vamos o nos llevan, o las dos a la vez.
Buen camino en ese caminar bajo este solajero.
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